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TRIBUNA

Nuevo Concepto Estratégico

Una de las decisiones más importantes adoptada en la cumbre de Washington ha sido la aprobación del nuevo Concepto Estratégico de la Alianza, documento que recoge los objetivos y líneas maestras de la estrategia aliada. De esta forma se culmina el proceso iniciado en la cumbre de Madrid de 1997, donde se acordó llevar a cabo la revisión del Concepto Estratégico aprobado en la cumbre de Roma de 1991. El Concepto Estratégico de 1991 surgió como respuesta al fin de la guerra fría y postulaba una visión más amplia de la seguridad basada en el diálogo, la cooperación y el mantenimiento de la capacidad de defensa colectiva. En síntesis, este Concepto pretendía aprovechar las oportunidades que el nuevo escenario internacional ofrecía para poder alcanzar los objetivos de la Alianza por medios políticos, si bien guardaba algunas cautelas respecto a la posibilidad de involución en la antigua Unión Soviética.Los continuos cambios acaecidos en esta década han llevado a la Alianza a emprender acciones -véase Kosovo- más allá incluso del horizonte que dibujaba el Concepto de 1991. En este sentido, el Concepto Estratégico aprobado trata de dar respuesta a los nuevos retos a los que se ve enfrentada la Alianza. Algunas de las principales novedades que éste presenta son las siguientes:

- Se considera que ha desaparecido la amenaza de una guerra a gran escala en Europa, como ya apuntaba el Concepto de 1991, habiendo aparecido una serie de riesgos multidireccionales de muy diversa índole, tales como tensiones generadas por dificultades políticas, económicas o sociales; disputas de carácter territorial, religioso o étnico; riesgos éstos que pueden conducir a conflictos en regiones periféricas de la Alianza y que pueden afectar seriamente a la seguridad euroatlántica. Las armas de destrucción masiva y sus medios de lanzamiento constituyen una de las mayores amenazas para la población, territorio y fuerzas de la Alianza.

- Las misiones fundamentales de la Alianza son cinco; tres de ellas permanecen prácticamente inalterables de las cuatro que recogía el Concepto de 1991: proporcionar una de las bases indispensables para lograr un entorno de seguridad estable en Europa, servir de foro transatlántico para las consultas aliadas, y disuasión y defensa contra toda amenaza de agresión dirigida hacia cualquiera de los Estados miembros. Surgen dos nuevas misiones: contribuir, caso por caso y por consenso, a la prevención de conflictos y gestión de crisis, incluyendo las operaciones de respuesta a la crisis, así como promover asociación, cooperación y diálogo con otros países en el área euroatlántica.

- Todas las operaciones llevadas a cabo más allá de las fronteras de la Alianza, operaciones no-artículo 5, se ejecutarán de acuerdo al derecho internacional. Asimismo, las operaciones no-artículo 5 y, en particular, las operaciones de respuesta a la crisis no tendrán un carácter ilimitado, sino que la intervención de la Alianza estará supeditada a que la crisis pueda afectar a la seguridad del área euroatlántica.

- La Alianza permanece abierta a nuevos miembros, acorde con lo establecido en el artículo 10 del Tratado de Washington, requiriéndose que la nación candidata esté en disposición de asumir las responsabilidades y obligaciones propias de un Estado miembro. A estos fines, la OTAN ha establecido un programa de actividades -Membership Action Plan-, aprobado igualmente en la cumbre de Washington, que ayudará a la nación aspirante a lograr su objetivo.

- La Identidad Europea de Seguridad y Defensa (IESD) continuará siendo desarrollada al objeto de constituir un pilar de seguridad europeo dentro de la Alianza, acorde con las decisiones tomadas en Berlín en 1996. La IESD permitirá, caso por caso y por consenso, poner a disposición de los aliados europeos los medios y capacidades de la OTAN bajo el control político y la dirección estratégica de la UEO, lo que contribuirá a reforzar el papel de los europeos en la seguridad del Viejo Continente, dejando, a su vez, la puerta abierta al desarrollo de otras iniciativas como la reciente declaración franco-británica de Saint-Malo.

- Asociación, cooperación y diálogo son los instrumentos utilizados por la Alianza para expandir la estabilidad a través del área euroatlántica. En este sentido, la OTAN quiere reforzar las relaciones con Rusia sobre la base del Acta Fundacional de París, reconociendo el importante papel que le corresponde dentro de la seguridad euroatlántica. Igualmente, pero a distinto nivel, la Alianza desea continuar desarrollando las relaciones con Ucrania. Por otro lado, se pretende potenciar el programa de Asociación para la Paz, así como el papel de los asociados y, por ende, del Consejo de Asociación Euroatlántica como foro que reúne a los miembros de la Alianza con sus asociados. Por último, y no por ello menos importante, al menos para los aliados del sur de Europa -caso de España-, se reconoce la importancia de la estabilidad en el Mediterráneo para la seguridad europea, comprometiéndose la Alianza a desarrollar los aspectos políticos y militares del Diálogo Mediterráneo.

- El amplio espectro de posibles misiones, que abarca desde las operaciones de defensa colectiva hasta las operaciones de respuesta a la crisis, exige unas fuerzas militares móviles, flexibles, interoperables, sostenibles desde el punto de vista logístico y capaces de actuar de forma conjunta y combinada, así como de cooperar con las autoridades y organizaciones civiles, tanto gubernamentales como no.

- No se ha producido ningún cambio en el ámbito de las fuerzas nucleares en relación con el Concepto de 1991, conservando un significado de carácter político: preservar la paz y evitar la coacción, así como cualquier tipo de guerra. Estas fuerzas se mantendrán al nivel mínimo necesario.

En resumen, partiendo del Concepto de 1991, el nuevo Concepto recoge nuevas misiones y amplía el campo de actuación de la Alianza. Esto no supone que la OTAN se convierta en la policía del mundo, pues, como se ha expuesto, las operaciones no-artículo 5 no tendrán un ámbito ilimitado, debiendo sustentarse en una base legal apropiada, lo que podríamos interpretar como el compromiso de la Alianza con el derecho internacional (Carta de Naciones Unidas), y no con instituciones concretas (Consejo de Seguridad).

Nicolás Murga Mendoza es comandante del Ejército del Aire, destinado en el Centro de Situación del Cuartel General de la OTAN. Luis Ruiz Nogal es comandante del Ejército del Aire, profesor de la Escuela Superior del Aire.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de mayo de 1999