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GUERRA EN YUGOSLAVIA Política y diplomacia

Kofi Annan se ofrece en Madrid a hablar con Milosevic "si eso puede servir de ayuda"

"No vacilaría en hablar con Milosevic". Así de rotundo se manifestó ayer el secretario general de la ONU, Kofi Annan, al explicar su esfuerzo por parar la guerra en Yugoslavia. Annan reconoció que el presidente yugoslavo no había respondido a la carta que le envió el pasado viernes con su propuesta para frenar el conflicto, pero se mostró esperanzado. El secretario de la ONU compareció ante la prensa junto al presidente del Gobierno español, José María Aznar, con quien se había reunido poco antes. Aznar reiteró que España va a participar en el despliegue humanitario de la OTAN en Albania.

"Mis buenos oficios como secretario general de la ONU están disponibles para acudir allí donde sea útil", declaró Annan, quien se mostró dispuesto a entrevistarse con el presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic, "si eso puede servir de ayuda".Animado tal vez por el reciente éxito de su mediación en el caso Lockerbie (que ha permitido la entrega por Libia de los dos sospechosos del atentado contra un avión de Pan Am en 1988), Annan se mostró confiado en que los contactos que ha tenido la ONU con las autoridades serbias concluyan con la aceptación de una fuerza internacional que permita el regreso de los refugiados y el cese de los bombardeos, lo que en su opinión constituiría "un aliciente para Milosevic".

"No he abandonado la esperanza, soy una persona optimista y no sé si habrá que combatir para entrar o, a lo mejor, nos espera a todos una sorpresa", manifestó el secretario general de la ONU, a la espera de que su propuesta para detener el conflicto en Yugoslavia obtenga una contestación positiva de Milosevic. "Le escribí el viernes. Aún no he recibido respuesta, pero no me rindo", aseguró.

Annan pidió el pasado viernes a las autoridades yugoslavas que "pongan fin de inmediato a la campaña de intimidación y expulsión de la población civil; cesen todas las actividades de las fuerzas militares y paramilitares en Kosovo; acepten el regreso a sus hogares de los refugiados y desplazados; acepten el despliegue de una fuerza militar internacional para garantizar la seguridad de ese retorno; y permitan a la comunidad internacional que verifique el respeto a esos compromisos".

Además de la mediación de Naciones Unidas, Annan también consideró imprescindible la aportación de Rusia a la resolución de la crisis. Dando prueba de un exquisito tacto diplomático, el secretario general calificó de "constructiva" la actitud mantenida hasta ahora por la segunda potencia nuclear del mundo. Aznar coincidió en este punto con su invitado. "Me gustaría que Rusia fuera asociada al plan de paz del secretario general", declaró el presidente, que no perdió la ocasión de expresar su respaldo a la propuesta de Annan.

Puerta abierta

Ambos dirigentes dejaron la puerta abierta a un despliegue terrestre internacional en Kosovo como forma de asegurar el retorno de los refugiados y la pacificación de la zona. "Soy un profano sobre lo que hace la OTAN", matizó no obstante Annan, para quien la intervención aliada está permitida por la Carta de la ONU en tanto que actúa como "organismo regional". "La ONU no tiene la exclusiva de este tipo de acciones", señaló.Aznar, por su parte, pidió "discreción" sobre el eventual despliegue terrestre y recordó que los bombardeos persiguen el debilitamiento de la capacidad de defensa serbia "pensando en todas las hipótesis de futuro, se puedan producir o no". Para el presidente, la Alianza Atlántica está "determinada" a continuar con las operaciones: "Todo el tiempo necesario para conseguir nuestros objetivos [porque] no podemos tolerar los episodios de genocidio y limpieza étnica".

Durante su entrevista, Annan y Aznar hablaron también de la reforma de la ONU y de los problemas con Irak y Libia, entre otros. Annan agradeció a Aznar que España se haya situado como el octavo contribuyente al presupuesto de la ONU y su colaboración en los procesos de pacificación en Centroamérica.

Kofi Annan inició su jornada de ayer con una visita a la Oficina de Información de la ONU en Madrid. A continuación se trasladó al Museo Thyssen. Fue un breve momento de asueto, pues enseguida tuvo que abandonar la pinacoteca (donde se quedó su mujer, Nane) para que sus colaboradores le pusieran al tanto sobre los últimos acontecimientos en los Balcanes. Para hoy, el secretario general de la ONU tiene previsto visitar las Cortes y comer con los Reyes. A continuación partirá en visita privada hacia las ciudades de Sevilla y Granada. El domingo ya visitó Toledo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de abril de 1999