OFENSIVA ALIADA CONTRA SERBIA

El Tribunal Internacional ordena la captura del paramilitar serbio Arkan

/ Belgrado La impunidad ha terminado para Zeljko Raznatovic, alias Arkan, todo un héroe para los serbios y el rostro del genocidio para miles de bosnios musulmanes, croatas y albanokosovares. El Tribunal Internacional Penal para la antigua Yugoslavia ha emitido una orden de arresto internacional contra él por todas las atrocidades que cometió durante la guerra de Bosnia. Con esta maniobra, los fiscales esperan frenar las ansias asesinas del sanguinario Arkan, de 45 años, que, según testimonios de refugiados, ya está actuando en Kosovo.

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"Se trata de una acusación política típica. Es su respuesta a mi declaración de que iré a Kosovo si se produce un intervención de fuerzas terrestres [de la OTAN]", declara Arkan en una entrevista al diario yugoslavo Glas Javnosti que aparece hoy. "Paso de esa acusación. Saben [en el TPI] que los voluntarios, el Ejército y yo vamos a combatir si [la OTAN] envía tropas terrestres", manifiesta. Según él, el TPI se creó "para juzgar sólo a los serbios y a los que entre ellos pueden realmente defender al pueblo serbio". La fiscal jefe del Tribunal, Louise Arbour, dijo ayer que la orden de detención "servirá de advertencia a aquellos que se inclinan a usar sus servicios u obedecer sus órdenes, porque a ellos también se les relacionará con un criminal de guerra". Hoy convertido en un millonario que disfruta de la impunidad que le da su cercanía al poder político de Belgrado, la imagen de Arkan se hizo tristemente conocida durante el conflicto en Bosnia, cuando comenzó a organizar un despiadado grupo de asesinos, más conocidos como los Tigres, que, al principio bajo el control del Ministerio del Interior, y luego convertidos en una unidad especial paramilitar, torturaron y asesinaron a miles de personas. Durante sus operaciones de depuración étnica, la oficialmente llamada Guardia de Voluntarios Serbios se especializó en incendiar viviendas, arrasar pueblos y quemar vivos a musulmanes.Arkan, hoy parlamentario serbio y presidente de un partido nacionalista, aseguraba hace unos días durante una entrevista televisiva que sus tropas no han entrado en Kosovo. El ministro británico de Defensa, George Robertson, se hizo eco ayer de las informaciones "alarmantes" que sitúan a Arkan y a su milicia, estimada en un millar de hombres, en las cercanías de Pristina. "No me importa que los fascistas me llamen criminal de guerra. Para mi pueblo soy un héroe", dijo el hombre que ya trabajó para el régimen de Tito, cuando ingresó, en 1973, en el servicio secreto de la policía. Además de su experiencia como asesino de guerra, Arkan es buscado por la Interpol por atracos a mano armada en otros países europeos.

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