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EL PROCESO DE PAZ

Interior concede el tercer grado a un preso de ETA arrepentido y acerca a Euskadi a otros tres

Un etarra arrepentido recobrará la libertad, otro, enfermo, será trasladado de Cáceres a Madrid para recibir tratamiento adecuado y otros dos más -hasta ahora confinados en Daroca (Zaragoza) y Córdoba- seguirán cumpliendo condena en cárceles cercanas a su tierra, uno en Burgos y otro en Logroño. El Ministerio del Interior acordó ayer la concesión de los beneficios penitenciarios tras constatar, de forma individualizada, la "evolución positiva" de los internos. Al PSOE, la medida le parece positiva; a IU, insuficiente, y la Asociación de Víctimas del Terrorismo asegura que "resulta muy barato matar". Ya son 30 los presos de ETA acercados al País Vasco desde la declaración de tregua, el pasado 16 de septiembre.

El caso más llamativo es el de Joseba Koldobica Begoña Ibarra, quien fue condenado a 33 años y nueve meses de cárcel por participar en el asesinato, en 1987, del guardia civil Cristóbal Martín Luendo. Begoña Ibarra -preso en la cárcel de Nanclares de Oca desde diciembre de 1996- condujo por las calles de Bilbao el vehículo del comando. Ahora, la Dirección General de Instituciones Penitenciarias justifica su decisión de concederle el tercer grado -sólo tendrá que ir a dormir a la prisión los días laborables- "tras constatar el rechazo del interno a la actividad violenta y su desvinculación de la banda terrorista".Begoña Ibarra -detenido en 1990 en Francia y extraditado a España seis años después- quiere demostrar su arrepentimiento haciéndose cargo, por voluntad propia, de la indemnización de 30 millones a la viuda de la víctima. Es la quinta vez desde la declaración de tregua que el director de prisiones, Ángel Yuste, atiende a la "evolución positiva" de un preso de ETA para favorecerlo con una progresión de grado penitenciario.

Los tres etarras que serán trasladados de prisión son Pedro Miner Aldabale, Luis Etxebarria Pavón y Martín Pérez Yalar, que pasan de Cáceres, Córdoba y Daroca a Madrid, Burgos y Logroño, respectivamente. En el caso de Pedro Miner, el traslado atiende a razones médicas -padece una afección pulmonar-, al considerar Instituciones Penitenciarias que estará mejor atendido en un centro de Madrid.

Miner se encuentra encarcelado en Cáceres desde el 25 de junio de 1984. Cumple una condena de 32 años de prisión por los delitos de asesinato, colaboración con banda armada y amenazas.

Los otros dos terroristas acercados a Euskadi no tienen delitos de sangre. Martín Pérez Yalar cumple una condena de 22 años y ocho meses de cárcel por su pertenencia en el comando Txalupa, que cometió varios atentados en Navarra. En abril de 1987, Pérez Yalar resultó herido al estallar un artefacto, compuesto por varios kilos de goma dos, que pensaba colocar en unos locales cercanos a un concesionario de automóviles. Los terroristas que le acompañaban, Emiliano Iturri y Alfonso Yoldi, resultaron muertos.

Por su parte, Luis Etxebarria se encuentra en la prisión de Córdoba desde el 10 de agosto de 1993. Cumple una condena de 18 años de cárcel por pertenencia a banda armada y amenazas. Fue integrante de un comando dedicado a extorsionar a empresarios, constituido a finales de 1992 por Carlos Almorza Arrieta, alias Pedrito de Andoain. Consiguieron el dinero de siete empresarios antes de ser detenidos en 1993.

El Gobierno ya había acordado tras la tregua de la organización terrorista conceder el tercer grado a otros tres presos de ETA -Patricio Goienetxe Telletxea, Ander González Arrizubieta y Urko Izaguirre Bernaola- y la libertad condicional para Sabino Álava García.

En cuanto a los traslados, el más importante tuvo lugar el pasado 22 de diciembre, cuando 21 presos de ETA encarcelados en Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla comenzaron a ser trasladados a prisiones de la península.

Aquel traslado benefició al sector más duro de la banda terrorista, algunos de ellos portavoces del colectivo de reclusos y otros con importantes delitos de sangre. Destacaban Juan Lorenzo Lasa Mitxelena, ex dirigente de ETA y portavoz de los presos, y algunos de los activistas más sanguinarios, como los integrantes del comando Madrid, José Ignacio de Juana Chaos o Esteban Esteban Nieto, y uno de los participantes en el atentado de Hipercor, Domingo Troitiño Arranz.

Pero los primeros traslados desde la tregua de ETA tuvieron lugar el 15 de octubre, cuando Fernando Díez Torres fue llevado desde Almería a Nanclares de Oca (Álava), Miguel Ángel Vázquez de Luis, desde Lugo-Botxe a Martutene (San Sebastián), Pedro Juan Guridi Arocena desde Albolote (Granada) a Nanclares de Oca y Francisco Javier Etxberría González desde Teixeiro (La Coruña) a Basauri (Vizcaya). Estos traslados fueron acordados todos ellos por motivos sanitarios.

Posteriormente, el 5 de febrero Miren Maitane Sagastume Arrieta fue trasladada desde Valladolid a San Sebastián y el 19 de marzo José Manuel Fernández Peréz, desde Zaragoza a Logroño.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de abril de 1999

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