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CUENTA ATRÁS EN KOSOVO

Milosevic se resigna a la guerra antes que aceptar tropas internacionales en Kosovo

Horas antes del plazo para un acuerdo político sobre Kosovo que expira a las doce del mediodía de hoy, el presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic, proclamó desde Belgrado que su Gobierno no aceptará de ninguna manera la presencia en la región serbia de Kosovo de fuerzas internacionales y que está dispuesto a desafiar a los bombardeos de la OTAN. En un nuevo reto a la comunidad internacional, Milosevic rehusó ayer recibir al mediador internacional, el estadounidense Christopher Hill, quien tuvo que regresar a Rambouillet sin haber conseguido desbloquear las negociaciones de paz.

En las sedes diplomáticas de Belgrado, las palabras de Milosevic provocaron un clima de desbandada general. Los gobiernos de la Unión Europea y de la OTAN aconsejan vivamente a sus conciudadanos que salgan de las fronteras yugoslavas. Como se teme lo peor, los países del Grupo de Contacto (Alemania, EEUU, Francia, Gran Bretaña, Italia y Rusia) se lanzaron ayer a una ofensiva diplomática frenética y desesperada porque nadie confía en poder conjurar el riesgo de fracaso.El hombre que controla la situación, que maneja la guerra de nervios desatada en la comunidad internacional, el dueño del "último minuto" de la negociación en el que va a jugarse la paz o la guerra en Kosovo, Slobodan Milosevic, se permitió ayer el lujo de darle con la puertas en las narices al mediador internacional Christopher Hill.

Después de varias horas de espera infructuosa en Belgrado, el desairado mediador estadounidense regresó a Francia a su puesto en el castillo de Rambouillet sin haber logrado siquiera ser recibido por el presidente yugoslavo.

Aunque los peores presagios han empezado a cobrar cuerpo, la esperanza a la que se aferran los dirigentes internacionales es la posibilidad de que Milosevic esté escenificando el último acto de una "presión insoportable" para poder salvar la cara ante sus partidarios más intransigentes. Es una esperanza que descansa igualmente en la intervención mediadora rusa y, sobre todo, en el pulso que la secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright, va a librar con Milosevic en la horas previas a la extinción del plazo, el mediodía de hoy. Albright estará hoy en París o Bruselas y dispuesta a volar hacia Belgrado si la actitud serbia deja abierto un resquicio a la esperanza. Los ministros de Exteriores de Francia y Gran Bretaña, Hubert Védrine y Robin Cook, vicepresidentes de la conferencia de paz que el jefe de Estado francés Jacques Chirac inauguró hace dos semanas en Rambouillet están dispuestos a acompañarla en ese viaje, aún a riesgo de recibir un trato similar al de Christopher Hill.

A pesar de que la Casa Blanca y la propia Madeleine Albright advirtieron de que el plazo del mediodía de hoy no será prolongado, otras fuentes diplomáticas europeas se mostraron algo más flexibles. "Si a las 11.55 ambas partes nos comunican que están a punto de llegar a un acuerdo, nosotros pararemos el reloj". Todo, con tal de no abrir la caja de los truenos de los bombardeos y dar paso a la reanudación, posiblemente más virulenta que nunca, de una guerra que se ha cobrado 2.000 víctimas y amenaza con desestabilizar al sureste europeo.

En el terreno negociador de Rambouillet, la jornada resultó baldía por más que a media mañana, antes de las declaraciones de Milosevic, algunos de los delegados serbio-kosovares ajenos al denominado Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) se mostraran relativamente optimistas. Ignoraban, probablemente, el tenso encuentro que Christopher Hill y el presidente serbio, Milian Milutinovic, mantuvieron el jueves por la noche pero, sin duda, conocían ya el enojo de los representantes del ELK que han visto desaparecer del texto sometido a discusión su planteamiento de un referéndum de autodeterminación para Kosovo a convocar cumplidos los 3 años de autonomía y han descubierto retoques de tintes jurídicos sobre la territorialidad de la República Yugoslava acogidos con agrado por la delegación serbia.

En todo caso, los acuerdos sobre la mayor parte de la propuesta de autonomía para Kosovo presentada por el Grupo de Contacto no sirven para nada si Milosevic no está dispuesto a aceptar que las fuerzas multinacionales salvaguarden el proceso autonómico durante los próximos 3 años.

Vista la situación, el secretario general de la OTAN, Javier Solana, recordó en nombre del Consejo Atlántico la declaración del 30 de enero último que le faculta para ordenar ataques aéreos en la crisis yugoslava. Hoy, a las 14,30 horas el Consejo Atlántico se reunirá para analizar el resultado de la conferencia de paz y actuar en consecuencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de febrero de 1999

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