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El IVAM celebra 10 años de libertad artística

Los cuatro directores explican por qué el museo valenciano se ha convertido en referente

El 18 de febrero de hace 10 años, el Institut Valencià d'Art Modern (IVAM) abrió sus puertas. Pronto pasó la prueba del taxi, como definió Eduardo Arroyo la carrera hasta el IVAM sin mediar preguntas del taxista. Pero, además de la buena acogida del público, resulta insólito en el panorama artístico español el prestigio que ha conseguido el IVAM en tan poco tiempo y con una inversión tan ajustada. De hecho, se ha convertido en un referente nacional e internacional gracias al entusiasmo de sus responsables y a la coherencia, originalidad, rigor y audacia de sus planteamientos.

Éstas son las principales cualidades que singularizan el museo, a juicio de los cuatro directores que hasta el momento lo han regido: Tomás Llorens, Carmen Alborch, José Francisco Yvars y el actual, Juan Manuel Bonet. Todos coinciden en destacar la adquisición de las obras del escultor Julio González como la firme base sobre la que se ha edificado la colección de un museo que pretende dar una visión histórica del arte del siglo XX, con especial atención a las vanguardias europeas, al mismo tiempo que mostrar los trabajos más contemporáneos. Cuando se abrió "aún no existía ningún museo de este tipo en España", comenta el director actual respecto a la fórmula diseñada entre 1983 y 1988 por el hoy conservador jefe del Museo Thyssen-Bornemisza, Tomás Llorens. Bonet asistió a la exposición inaugural de 1989, cuando el museo era regido por la posterior ministra de Cultura socialista Carmen Alborch, y entonces la propuesta le pareció muy "rigurosa y atractiva". Luego, "desde Madrid, la programación del IVAM sorprendía, porque, además de las exposiciones históricas, de indudable interés, te encontrabas con la sorpresa de que ponía el acento sobre artistas supuestamente menores que después han logrado reconocimiento", añade Bonet.Llorens tenía claro su propósito: contar desde el punto de vista valenciano el arte del siglo XX. Pero, al contrario de lo que se podía pensar, no se realizó una compra masiva de obras de artistas valencianos. La decisión causó polémica pero dejaba bien patente su vocación de trascender fronteras y no caer en la tentación de complacer a un sector. Se aspiraba a dar una idea de modernidad desde Valencia. "La autonomía de gestión y la valentía política de Ciprià Ciscar [a la sazón, consejero de Cultura] fueron fundamentales para sacar el proyecto", sostiene Llorens.

"En EE UU, por ejemplo, se conocía Valencia por Sorolla; ahora, y no sólo en Nueva York, ya no es tan difícil dar con Valencia en el mapa gracias al IVAM", comenta Yvars, quien sustituyó a Alborch en 1993 y fue director hasta 1995, cuando cogió las riendas Bonet, tras acceder el PP al Gobierno valenciano. "El IVAM ha marcado la sensibilidad artística de una generación, por encima de batallas cainitas", agrega Yvars. Es un éxito que se explica por "el proyecto museístico coherente de Tomás Llorens, el apoyo político, la falta de interferencias y el entusiasmo de un equipo de gente magnífico", apunta Alborch.

Este último aspecto es destacado por los cuatro directores. El IVAM ha sido cantera para varios museos del mundo. El director artístico de 1989 a 1996, Vicent Todolí, por ejemplo, es hoy director de la Fundación Serralves de Oporto. Los cuatro señalan el carácter abierto a la representación artística multidisciplinar del IVAM, la importancia de su biblioteca de investigación, de la labor difusora de los catálogos y del acierto de atender al mundo de la fotografía y de las artes gráficas. Consideran que cada uno ha aportado sus peculiaridades, pero nunca se ha perdido el camino de la continuidad. No obstante, el equilibrio entre exposiciones estrictamente contemporáneas y revisiones históricas no se ha mantenido estable, así como tampoco los intereses artísticos de los directores han sido los mismos, aunque no se ha producido ninguna ruptura.

Bonet fue acusado de iniciar una línea más conservadora. "Creo que es un malentendido que se ha disuelto, a no ser que se considere que hablar de pintura hoy es conservador, en el sentido peyorativo", afirma el actual director, quien añade que sólo ha hecho un 10% de figuración. Llorens no comparte las acusaciones y argumenta que son más conservadores los centros que privilegian al arte más actual, como algunos abiertos recientemente, sin "ningún distanciamiento crítico". Yvars opina que se debía atender también a la figuración, mientras que Alborch recuerda que el IVAM siempre ha sido audaz en sus propuestas, aunque ahora los riesgos que corre no son tan grandes por la base con que cuenta, e indica que, ante todo, el museo no debe "fosilizarse".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de febrero de 1999