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El PSOE cifra en 100.000 millones el gasto farmacéutico no previsto en 1998

La portavoz socialista en temas de Sanidad, Ángeles Amador, aseguró ayer que el gasto farmacéutico durante 1998 superó en 100.000 millones de pesetas las previsiones del Gobierno. Y lo manifestó un día después de que el ministro de Sanidad y Consumo, José Manuel Romay Beccaría, afirmara que el Decreto de Financiación Selectiva de Medicamentos, conocido como medicamentazo, que supuso que más de 800 fármacos dejaran de ser subvencionados, había permitido ahorrar 10.000 millones de pesetas en este concepto sólo en el último trimestre del año.Amador se sirvió de los datos oficiales para rechazar el optimismo del ministro. Con los datos provisionales del Servicio de Asistencia Farmacéutica del Consejo Interterritorial de Salud, en el que toman parte tanto representantes de la Administración central como de la autonómica, durante el mes de noviembre el gasto farmacéutico creció un 9,13% respecto al mismo mes de 1997 sólo en las diez comunidades dependientes del Insalud -las que no tienen transferida la Sanidad-. El gasto acumulado durante 1998 en este territorio (sólo está cerrado hasta el mes de noviembre) se sitúa en el 10,64% y supera los 307.000 millones de pesetas.

La desviación para el conjunto del Sistema Nacional de Salud se sitúa en 10,58%, según Amador, lo que supone más de 865.000 millones de pesetas, 100.000 más que los inicialmente presupuestados. "No nos parece que esto pueda considerarse un resultado positivo", subrayó Amador, quien cree que esos 100.000 millones deberán ser cubiertos con partidas presupuestarias en principio previstas para otros gastos.

Pero el gasto farmacéutico no es el único reproche socialista en materia de Sanidad hacia el Gobierno. El hecho de que Romay aludiera a la reducción de las listas de espera en los hospitales públicos -por debajo de los 70 días, 10 menos que el objetivo marcado-, es para Amador "un elemento de propaganda" basado en procedimientos artificiosos, como no apuntar a más pacientes de los que pueden salir de la lista en el plazo previsto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de enero de 1999