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EL 'CASO PINOCHET'

El Ejército chileno pide la ruptura de relaciones

Los jefes militares exigen al presidente Frei drásticas medidas si fracasa en sus gestiones ante Londres y Madrid

El comandante jefe del Ejército chileno, general Ricardo Izurieta, propuso en la reunión del Consejo de Seguridad Nacional (Cosena) la noche del miércoles la ruptura de relaciones diplomáticas de Chile con España y el Reino Unido en el caso de que fracasen las gestiones del Gobierno de Eduardo Frei para lograr la liberación de Augusto Pinochet, según trascendió ayer. El máximo jefe militar presentó previamente otra petición: que viaje de inmediato a Londres una comisión del más alto nivel, integrada por representantes de los tres poderes del Estado, en concreto el canciller, José Miguel Insulza; el presidente del Senado, Andrés Zaldívar, y el presidente de la Corte Suprema, Roberto Dávila. Izurieta contó con el respaldo de los comandantes jefe de la Marina y la Fuerza Aérea y del jefe de Carabineros. La policía, mientras, intenta evitar enfrentamientos en las calles.

Fuentes cercanas a algunos asistentes a la reunión del Cosena indicaron que el cónclave, que duró más de tres horas, tuvo momentos de tensión, especialmente cuando los jefes militares plantearon la ruptura con España y el Reino Unido. Tanto el presidente Frei como los ministros presentes rechazaron de plano tal pretensión. Fuentes de Concertación (la coalición gubernamental) señalaron que el ministro de Defensa, Florencio Guzmán, llamó a los militares que asistieron a la reunión para evitar la difusión de cualquier comunicado al margen del emitido por el Cosena. No tuvo éxito y las tres ramas de las Fuerzas Armadas sacaron a la luz sendos comunicados, de especial virulencia el suscrito por el Ejército, en el que se vertían advertencias al Gobierno y graves acusaciones contra los parlamentarios socialistas que viajaron a Londres para apoyar el procesamiento de Pinochet.En este clima, Izurieta se reunió ayer con 2.000 oficiales y suboficiales de todo el país en la Escuela Militar de Santiago para informarles de la situación que afecta al anterior comandante jefe después del fallo de la Cámara de los Lores, que le negó la inmunidad diplomática. Entrampado por la detención de Pinochet, Izurieta, el general que quiso despolitizar el Ejército que comandó el ex dictador durante 25 años, ha tenido que rendir cuentas ante la institución, que reacciona con energía para defender a quien lo colocó en el cargo.

[Mientras tanto, frente al edificio de las Fuerzas Armadas, la policía tuvo que esforzarse ayer para evitar choques entre partidarios y detractores de Pinochet, informa Efe. En el lugar, a cien metros del palacio de La Moneda, confluyeron varias decenas de partidarios del senador vitalicio que pedían su pronto regreso a Chile y apoyaban al Ejército, con otros tantos militantes de izquierda que exigían verdad y castigo para los violadores de los derechos humanos. Efectivos antimotines de Carabineros se interpusieron entre ambos grupos para evitar la que habría sido la primera confrontación directa de los seguidores y adversarios del general desde la decisión de los lores el miércoles.]

La derecha en pie de guerra

La ultraderecha chilena, tal y como demostró el mismo día del fallo de los lores, ha desenterrado el hacha de guerra para salvar a su general, y no está dispuesta a escatimar esfuerzos para lograr su objetivo. Algunos tienen claros ribetes desestabilizadores, que recuerdan tiempos pasados, cuando los años del Gobierno de la Unidad Popular golpearon las puertas de los cuarteles pidiendo una rebelión militar.Ayer un grupo de 50 personas, en su mayoría mujeres, con banderas chilenas entregó una carta dirigida al general Izurieta en el edificio de las Fuerzas Armadas, en la que pedían al comandante jefe actuar "de la misma forma como lo hiciera el general Augusto Pinochet" hace 25 años. No cabe duda de que estos sectores fanatizados representan una ínfima minoría de los chilenos, pero su beligerancia, de momento exclusivamente verbal, pretende conducir a Chile a una escalada de la tensión. Dos amenazas de bomba, contra la Fundación Salvador Allende y en la sede del Congreso, en Valparaíso, resultaron ser falsas. El general en retiro Alejandro Medina, ex jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional, advirtió del riesgo de "un reventón" y dijo que "si esto se mantiene, comenzarán a caer víctimas de lado a lado".

Ninguna mente lúcida contempla en Santiago el riesgo de un golpe de Estado, entre otras razones, porque en nada ayudaría a lograr el retorno de Pinochet a Chile. Eduardo Santos, presidente de la Comisión de Defensa del Partido Demócrata Cristiano, sostiene que "no hay malestar en el Ejército a nivel institucional", pero admite que hay preocupación entre algunos jefes y oficiales, especialmente aquellos que estuvieron destinados en la Dirección de Inteligencia durante la dictadura y que, en alguna medida, estuvieron implicados en violaciones de derechos humanos. "Lo que más les preocupa es no poder salir del país por miedo a ser detenidos. Creen que después de Pinochet ellos pueden ser los siguientes". Se trata, en su mayoría, de coroneles para abajo que no tienen una hoja de servicios intachable en cuanto a derechos humanos y que el nuevo alto mando les frenó el ascenso. Santos subraya que "después de 25 años de un estilo de comandante jefe" con Augusto Pinochet, "hemos pasado a un nuevo estilo" con el general Ricardo Izurieta. "Hace algunos meses ya se produjo cierto malestar con la nueva política de ascensos y retiros".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de noviembre de 1998