ÓPERA

El sueño de Martín Pompey

Ángel Martín Pompey nació en Montejo de la Sierra (Madrid) en 1902. Su música "se ha difundido menos que la de otros autores de parecidos méritos", según Tomás Marco en la Historia de la música española del siglo XX. Martín Pompey, discípulo de Conrado del Campo, se vio perjudicado por las consecuencias del pobre clima de creatividad musical imperante en la sociedad española tras la guerra civil y el exilio. Fue la suya una generación rota, desamparada.El Festival de Otoño estrena ahora La Tarasca, ópera en un acto de una hora de duración, compuesta en 1956 con libreto de Piedad Salas, en la que impera un neoclasicismo aderezado por toques casticistas y brotes oníricos, con evidentes influencias de la música de la primera mitad del siglo en la línea de El retablo de Falla y similares. La obra está formalmente bien construida y se escucha con agrado.

La defiende con solvencia desde el foso al frente de la Camerata del Prado Tomás Garrido, un paladín de causas imposibles (gracias a él viables) de la música española. Cuenta con un reparto vocal y coreográfico más que correcto -Milagros Martín, Alejandro Roy, Gregorio Poblador, Marina Pardo, Xavier Capdet, Itxaro Mentxaka, Ángeles García- que pone todo su entusiasmo alrededor de una propuesta escénica simbolista, sencilla y fluida de Elisa Crehuet y José A. Gutiérrez. El Festival de Otoño se apunta un tanto excepcional con este rescate.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 22 de noviembre de 1998.

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