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Entrevista:

"Quiero explicar la historia de América a través del crimen"

A James Ellroy le van muy bien las cosas. Sus libros se venden razonablemente bien en Estados Unidos y en Europa, el cine le sigue cortejando (en forma de opciones para películas que tal vez no se hagan nunca) y los años de joven airado o de beodo carente de futuro hace mucho quedaron atrás. Incluso el asesinato de su madre, en 1958, cuando Ellroy tenía 10 años, ha sido exorcizado con un libro, Mis rincones oscuros, que Ediciones B publicó antes del verano.Pregunta. Un poco tarde para venir a promocionar Mis rincones oscuros, ¿no le parece?

Respuesta. Bueno... digamos que he venido a promocionar toda mi obra aprovechando que me habían puesto a apadrinar la nueva FNAC barcelonesa. Un sitio estupendo, por cierto. Lo que se podrían ahorrar son todas esas gilipolleces de las actuaciones y los saltimbanquis... En fin, que aquí estoy, dispuesto a hablarle de lo que quiera.

P. Hábleme de Mis rincones oscuros. Da la impresión de ser uno de esos libros que se escriben para acabar con una obsesión.

R. No exactamente. La escritura de ese libro fue para mí una experiencia altamente estimulante, en absoluto depresiva. De hecho, yo creo que ese libro es algo más que la historia de un asesinato. Con la excusa de hablar de mi madre, lo que estoy haciendo es escribir mi propia autobiografía. Para lo que sí ha servido el libro es para que yo conociera mejor a mi madre y aprendiera a quererla. Hasta entonces, supongo que su ausencia, su sórdida muerte y el hecho de que nunca pillaran a su asesino, me habían llevado a convertirla en un personaje, tal vez porque considerarla una mujer de carne y hueso y una madre de familia me habría hecho mucho daño. Después de escribir el libro, mi madre no ha dejado de ser un personaje literario, pero puede volver a ser un ser humano a secas sin que a mí me haga daño.

P. ¿Cree que si usted hubiera tenido una madre normal, en vez de una que se iba de copas con extraños, se habría librado de su funesta relación con el alcohol?

R. Quién sabe. Es muy fácil echarle la culpa a tus padres de tus problemas. Es lo que hace todo el mundo en América. Y la verdad es que se trata de un tipo de actitud que me repugna bastante.

P. Además de para hacer las paces con su madre muerta, creo que Mis rincones oscuros también le sirvió para ampliar su círculo de amistades.

R. Supongo que se refiere al bueno de Bill Stoner, el policía que me ayudó en las investigaciones acerca de la muerte de mi madre. Bill es un gran tipo. Yo creo que en este momento es mi mejor amigo. Ahí estamos: el escritor y el poli, la extraña pareja, ¿no? Es curioso; yo nunca quise ser poli y casi me convertí en uno para escribir este libro. Le debí de coger gusto porque después de eso Bill y yo nos pusimos a investigar otro crimen que sucedió poco después que el de mi madre. Ahora Bill es la persona a la que veo con más frecuencia, después de mi estupenda esposa, claro. Tenemos muchas cosas en común: la visión del mundo y de la justicia, el sentido del humor.

P. Da la impresión de que los crímenes actuales no le interesan. Y hay una cantidad inacabable de ellos.

R. Es cierto que las cosas han ido a peor en relación con el crimen. Pero me inspiran más los viejos crímenes. ¿Sabe por qué? Porque aquí donde me ve soy un hombre con una misión: me he propuesto explicar la historia del siglo XX norteamericano a través del crimen. Es lo que hice con L. A. Quartet y lo que estoy haciendo con la trilogía en la que me hallo inmerso actualmente. Si la tetralogía de la que formaba parte L. A. Confidential recorría los años cuarenta y cincuenta, la trilogía que empezó con American tabloid cubrirá el período 1958-1973. Es una época en la que el crimen y la política se mezclan de una forma que no lo habían hecho en tiempos anteriores. La época en que las agencias gubernamentales y la mafia colaboran para intentar acabar con Castro.

P. Pues ya ve lo bien que les salió todo: ahí sigue el viejo Fidel soltando discursos de cinco horas.

R. Cierto. Pero es una época de criminales fascinantes. Unos sujetos despreciables, desde luego, pero con un carisma literario muy notable.

P. Está hablando de un material fácil de adaptar al cine.

R. No crea que me preocupa demasiado que me adapten o no. Hollywood es un mundo de chiflados del que no me apetece formar parte, aunque a veces las cosas salgan bien, como es el caso de L. A. Confidential. De todas maneras, el principal problema de Hollywood es el tiempo que se pierde y la cantidad de proyectos que no llevan a ninguna parte. Mire, yo escribí el guión para la adaptación de mi novela Jazz blanco. La tenía que protagonizar Nick Nolte. Todo estaba en marcha. nada podía fallar. Pues bueno, de momento el proyecto está parado y lo más probable es que la película no se ruede nunca. No te puedes fiar de esa gente: prefiero quedarme en casa escribiendo.

P. Cumpliendo con su misión.

R. Exacto. ¿No cree que el thriller es la mejor manera no sólo de explicar una historia, sino de abordar la historia con mayúsculas? Lo es porque se le ponen las cosas fáciles a la gente. A la gente le gustan las aventuras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de noviembre de 1998

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