La peste porcina obligó a cerrar el 17% de las granjas catalanas
La peste porcina clásica obligó a cerrar casi 3.000 granjas de cerdos que no pudieron soportar las consecuencias económicas de la epidemia que ha sufrido la ganadería catalana desde febrero de 1997. Éste es uno de los datos que se desprenden del estudio que ha elaborado el profesor de Geografía de la Universidad de Lleida Francisco García Pascual analizando la situación de la ganadería en Cataluña. De acuerdo con las cifras del estudio, de las 14.000 explotaciones de cerdos que había en las distintas comarcas catalanas en 1996, en apenas un año desaparecieron casi 3.000 por culpa de la peste, lo que supone el 17%. El autor añade en su libro que la mayor parte de estas granjas -9 de cada 10- pertenecía a productores independientes y era de ciclo cerrado, es decir, con reproductoras, lechones y cerdos de engorde. Precisamente, el estudio constata el alto grado de dependencia económica de la mayoría de ganaderos catalanes y de las empresas agropecuarias, lo que genera, según el autor, un dominio de las industrias sobre los propios productores. La peste se extendió por las seis comarcas catalanas de Pla d"Urgell, Urgell, Noguera, Segarra, Segrià y Les Garrigues y provocó la imposición de limitaciones a las exportaciones por parte de las autoridades de la Unión Europea.


























































