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La rebelión contra Kabila llega a la capital

La rebelión armada que recorre la República Democrática del Congo desde el pasado día 2 alcanzó ayer Kinshasa. Tropas rebeldes supuestamente apoyadas por Ruanda lanzaron el asalto a la capital y lograron infiltrarse en los suburbios cercanos al aeropuerto, donde se desencadenaron combates de artillería. El Gobierno de Laurent Kabila decretó el toque de queda indefinido en la capital y apeló a los jóvenes a formar grupos de autodefensa.

Las tropas y la aviación de los vecinos Angola y Zimbabue, que apoyan a Kabila, consiguieron impedir que los rebeldes tomaran una base militar cercana al aeropuerto internacional de la capital.No había información oficial sobre lo ocurrido, pero, según testigos, un grupo de unos 250 rebeldes intentó ocupar el aeropuerto de la base, a unos 26 kilómetros al noreste de la capital. Tras ser interceptados, se refugiaron en un bosque situado al sur del aeródromo, desde donde libraron los combates. La aviación angoleña, apoyada por helicópteros armados, les atacó durante toda la mañana. Otra columna rebelde fue descubierta en Kimbanseke, barrio del sureste de Kinshasa, que las Fuerzas Armadas de Kabila consiguieron aparentemente repeler.

Con el sonido de fondo del fuego cruzado de artillería desde primera hora de la mañana, el Gobierno apeló a la población a través de la radio y la televisión nacionales a mantener la calma. "Las Fuerzas Armadas congoleñas están desarrollando operaciones de limpieza de elementos armados que se han infiltrado en la capital", declaró un portavoz. A lo largo del día se podían escuchar ráfagas esporádicas de armas automáticas cerca del centro de la capital, según algunos testigos. Al caer la tarde, Kabila impuso un toque de queda indefinido de seis de la tarde a seis de la mañana en esta ciudad de cinco millones de habitantes.

Algunos diplomáticos percibieron un gran despliegue de seguridad en torno a la residencia de Kabila, el Palacio de Mármol, al suroeste de la ciudad. Numerosas carreteras estaban bloqueadas y plagadas de controles de seguridad. Kabila, que acusa a sus antiguos aliados Ruanda y Uganda de invadir el país en apoyo de los rebeldes, regresó el martes a la capital, tras permanecer cerca de una semana en su provincia natal, Katanga, al sur del país.

Pese a los acontecimientos en la capital, las noticias que llegaban de otros frentes en el país eran buenas para Kabila. Las fuerzas de Angola y Zimbabue que le apoyan han conseguido recuperar el control del corredor del río Congo (que une Kinshasa con el océano Atlántico) y de las localidades de Matadi, Kitona, Muanda, Bomba y Banana, según el Gobierno de Kabila. El diario de Kinshasa Le Fare asegura que los rebeldes se están retirando en masa hacia zonas del norte de Angola controladas por la UNITA (Unión Nacional para la Independencia Total de Angola) "tras ser expulsados del Bajo Congo" por las tropas angoleñas que desde la semana pasada ayudan a Kabila. La millicia de UNITA fue respaldada por el régimen del fallecido Mobutu Sese Seko. Angola ayudó materialmente a la rebelión de Kabila quien derrocó en mayo pasado a Mobutu.

Los rebeldes, por su parte, aseguran que mantienen el control de Matadi y Kisangani, y que han tomado Kalemie. Cientos de congoleños han empezado a abandonar el país rumbo a Tanzania, donde el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados ha contabilizado ya 1.107 refugiados. Ruanda, que se declaró ayer dispuesta a intervenir en defensa de los tutsis del Congo que combaten a Kabila, niega su participación en el conflicto, mientras que Uganda lo reconoció el martes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de agosto de 1998

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