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GIJÓN

Que dejen paso las figuras

Por fin una corrida con toros dignos y toreros que saben y quieren torear. Y subalternos merecidamente aplaudidos.Los toros de Valdefresno, un poco atacados de kilos y empobrecidas sus cabezas, hicieron honor a su condición de toro de lidia.

Miguel Abellán estuvo toda la tarde en torero. ¡Qué recibimientos con la capa!, chicuelinas ceñidísimas, verónicas a pies juntos. A su primero le instrumentó una faena con temple, la mano baja y relajada por ambos pitones, cruzándose tanto que fue arrollado, más no de forma tan aparatosa como en su segundo, algo probón y parado al que obligó templadísimo por su pitón izquierdo. La emoción por fin en el ruedo.

Dávila Miura a su primero le sacó buenos muletazos, deslucidos por la falta de movilidad del toro, rematando con una buena estocada, y toreando a su segundo siempre al toque.

Valdefresno / Vázquez, Dávila, Abellán

Toros de Valdefresno, encastados en manso en general. 4º, devuelto por inválido, sobrero muy blando. Javier Vázquez: aviso (silencio); aviso (silencio). Dávila Miura: una oreja; una oreja. Sale por la puerta grande. Miguel Abellán: aviso (una oreja); aviso (ovación y vuelta al ruedo). Plaza de El Bibio. 14 de agosto. Tercera de feria. Un tercio de entrada.

Javier Vázquez no justificó su presencia en El Bibio, y si bien es cierto que le tocó bailar con la más fea, se le supone el suficiente oficio para haber lidiado en condiciones. Olía a toreo en El Bibio, tarde de toros al fin. Dos toreros en el ruedo, cuadrillas incluidas, con ganas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de agosto de 1998