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Entrevista:

"La habilidad humana para hablar surgió hace entre dos millones y 200.000 años"

El lenguaje no fosiliza, no deja marcas en los restos de huesos que los paleontólogos estudian para averiguar cómo eran los antepasados del hombre. No queda otro remedio, entonces, que buscar caminos indirectos para responder a preguntas tan fundamentales como ¿cuándo empezó a hablar la humanidad?, ¿cómo se desarrolló el lenguaje?, ¿qué capacidad de articular palabras tenían los diferentes homínidos? El estadounidense Richard Kay ha abierto una nueva vía para abordar el problema utilizando un indicador de la agilidad de la lengua, ese músculo que se mueve con gran precisión y velocidad para hablar. Con una larga trayectoria de investigación en anatomía, Kay, profesor del Departamento de Antropología Biológica de la Universidad Duke (Durham, EEUU), analiza el canal hipogloso por el que van los nervios que mueven la lengua y ha obtenido resultados de gran relieve haciendo comparaciones entre humanos, chimpancés y algunos fósiles de homínidos. Kay estuvo en Madrid recientemente para estudiar con el equipo de Atapuerca los célebres cráneos de la Sima de los Huesos.Pregunta.¿Cómo enfoca el problema del lenguaje?

Respuesta. El lenguaje, uno de los atributos más específicamente humanos, consiste en la transmisión de fragmentos de información a gran velocidad. El cerebro del hombre está equipado para analizar estas señales de modo muy superior a los chimpancés. La vocalización de los chimpancés suele ser simple indicación del estado de ánimo del individuo, si está enfadado o asustado... mientras que los seres humanos comunican pensamientos muy complejos.

P. ¿El movimiento de nuestra lengua es más rápido y preciso?

R. Sí. Supongamos que tenemos dos lenguas del mismo tamaño; su actividad muscular es controlada por los nervios, y si los movimientos que hace son de alta precisión, hay muchos más impulsos motores. Nuestra hipótesis es que si la lengua humana está más inervada, el nervio que llega a ella tiene que ser más grueso, no sólo porque hay más fibras nerviosas, sino también porque éstas tendrán mejor aislamiento para que sea más rápida la transmisión de impulsos.

P. ¿Y cuál es su conclusión?

R. Por el canal hipogloso -y hay dos, uno a cada lado de la base del cráneo- pasan los nervios que controlan la lengua. Si hacemos las correcciones en función de los tamaños, ese canal es un 80% mayor en el hombre que en el chimpancé.

P. ¿Cuándo es suficientemente grande para sustentar capacidades de habla?

R. Desgraciadamente, sólo tenemos por ahora dos extremos evolutivos: un canal pequeño en chimpancés y otro grande en el hombre. Pero no veo razón para pensar que se haya producido en algún momento un salto brusco: de no tener capacidades lingüísticas a tenerlas. Más bien, debe haber sido un cambio gradual.

P.¿Qué observa en los fósiles de homínidos?

R. No tenemos resultados definitivos, pero en los homínidos de hace 1,5 a 2 millones de años, el canal hipogloso es como el de los chimpancés, muy pequeño. Mientras que en algunos cráneos humanos de hace unos 200.000 años, los canales son modernos aunque los cráneos sean muy primitivos.

P. 200.000 años supone adelantar considerablemente la capacidad de hablar en la evolución humana respecto a la opinión de muchos paleontólogos, que consideran el lenguaje un rasgo mucho más moderno.

R. Sí, pero si la interpretación del tamaño del canal hipogloso es correcta, la habilidad humana para la vocalización, al menos desde el punto de vista de la actuación de la lengua, ha tenido que evolucionar hace entre 2.000.000 y 200.000 años. Ya sé que es un intervalo de tiempo muy grande, pero es que hay pocos fósiles de ese largo periodo. P. ¿Por qué son importantes para su investigación los fósiles de Atapuerca?

R. Por varias razones. Están en el límite de tiempo en que más o menos puede surgir el lenguaje, hace unos 300.000 años. Esto sería clave incluso si hubiera un solo espécimen. Pero, además, en la colección de la Sima de los Huesos hay ya cinco o seis ejemplares útiles para mi investigación. Uno de los problemas con el canal hipogloso es que hay mucha variabilidad entre los individuos, por lo que es fundamental estudiar varios fósiles de una misma colección. La Sima es una ventana de información única y excepcional en el registro fósil mundial.

P. ¿Hablarían los neandertales?

R. En cuanto al canal hipogloso, parecen ser enteramente iguales al hombre moderno. Hay aspectos morfológicos de la base del cráneo que han llevado a otros investigadores a argumentar que la forma de la cavidad oral de los neandertales sería diferente a la nuestra y que tal vez su habilidad para el lenguaje fuera menor.

P. Su investigación apunta hacia la capacidad de hablar, no de lenguaje. ¿Es lo mismo?

R. Puede serlo y no. Algunas personas piensan que las capacidades de lenguaje fueron desarrollándose utilizando formas de comunicación diferentes a la oral, como movimientos de las manos...

P. ¿Qué escenario de evolución del lenguaje considera más probable? R. La teoría que yo prefiero fue desarrollada por Leslie Aiello y Robin Dunbar. Ellos sugieren que la expansión de la corteza prefrontal en el cerebro pudo ser el resultado de cambios en la habilidad de comunicación a medida que los grupos humanos se hacían más numerosos. En muchos primates, el tamaño máximo del grupo está limitado porque, más allá de un cierto número de individuos, es imposible el tipo de relación social que mantenga el grupo unido. Con el lenguaje, el grupo puede crecer.

P. Algunos estudiosos dicen que los monos tienen lenguaje.

R. La cuestión está en si nos referimos a sonidos que indican estados de ánimo como "tengo hambre", "estoy feliz", "¡cuidado!" -que, para la mayoría de los especialistas, no es lenguaje-, o a la transmisión de ideas complejas. Los chimpancés tienen formas muy simples de comunicación, pero su cerebro no está bien organizado para procesar la información del lenguaje. En la evolución, seguro que hubo formas intermedias de comunicación que serían difíciles de clasificar. Por ejemplo, es interesante la canción.

P. ¿Por qué?

R. Porque hay elementos de la canción que se ajustan a la definición de lenguaje y otros que no. Se ha sugerido que el canto es una forma intermedia de comunicación que da dos tipos de información: una acerca del estado de ánimo y otra de lenguaje complejo.

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