El mundo cultural canario se moviliza para salvar 'El tanque'

El gigantesco bidón se utiliza como sala de espectáculos y de exposiciones vanguardistas

El mundo de la cultura canario se ha movilizado para evitar la demolición del espacio de vanguardia El tanque, un bidón gigantesco que se ha convertido en un revulsivo para la creación artística más innovadora. Por este depósito, que ha conservado su estética industrial gracias a una modesta inversión de apenas 20 millones de pesetas para su acondicionamiento con materiales de desguace, se han interesado, entre otros, el director de cine Peter Greenaway.

Víctor Pablo Pérez, director de la Orquesta Sinfónica de Tenerife, nunca imaginó que la interpretación de la tercera sinfonía de Gorecki podría ser recordada, más allá de su brillantez en la ejecución, por poner fin a una era. El concierto que tiene previsto ofrecer la prestigiosa formación musical el próximo 10 de octubre en el espacio cultural El tanque, último acto programado en este recinto antes de su demolición, puede asemejarse a un réquiem.En realidad, la interpretación de la Sinfónica podría ser un gesto de gracia hacia el condenado, pues la sentencia de muerte que acecha al gigantesco bidón, de 50 metros de diámetro por casi 20 de altura, expira el 1 de septiembre. En esta fecha, la refinería de CEPSA en Santa Cruz de Tenerife proyecta su demolición para entregar los terrenos, una parcela de unos 8.000 metros cuadrados, a su nueva propietaria, la constructora Ferrovial.

El espacio cultural El tanque nació como propuesta de ruptura con los recintos tradicionales gracias a la visión de un equipo de arquitectos (Artengo-Menis-Pastrana), que en 1995, en pleno proceso de desmantelamiento las instalaciones de la refinería, se entusiasmaron con las espectaculares condiciones de sonido y luminosidad del bidón vacío. La consejera de Cultura del Cabildo de Tenerife, Dulce Xerach Pérez describe su primera impresión del recinto como "una catedral del siglo XXI, igual que estar en medio de Blade Runner. Un espacio único que había que aprovechar".

Con ánimo de dedicar el depósito de petróleo a actividades culturales no convencionales, el Cabildo de Tenerife firmó un convenio con CEPSA por el que la refinería cedía el tanque en uso temporal, comprometiéndose a avisar con tres meses de antelación la fecha de su desalojo, una vez vendidos los terrenos en que está ubicado el bidón, incluidos en la zona de crecimiento urbanístico, viario y comercial de la ciudad.

Un enfermo terminal

Por lo tanto, el espacio cultural era un enfermo en estado terminal desde el instante de su bautismo, en julio de 1997. En un año de existencia, El tanque ha incentivado el desarrollo de montajes multimedia y propuestas arriesgadas . Por este depósito, que ha conservado su estética industrial gracias a una modesta inversión de apenas 20 millones de pesetas para su acondicionamiento con materiales de desguace, se han interesado, entre otros, los directores de cine Peter Greenaway y Juan Carlos Fresnadillo, que proyecta recrear en su interior una tempestad cinematográfica.El aviso de su desaparición ha provocado, no obstante, una marejada de reacciones en defensa del mantenimiento de este espacio excepcional. La ex ministra de Cultura, Carmen Alborch, el cantautor Pedro Guerra o el arquitecto Norman Cinnamond son algunos de los firmantes de un manifiesto en el que se apela "a todos los estamentos sociales a que agoten cualquier solución imaginativa que impida la desaparición de un edificio singular". Cinnamond fue el presidente del jurado del último premio Iberfad de Arquitectura y Diseño, para el que fue seleccionado El tanque junto con otros 14 finalistas, entre ellos el museo Guggenheim de Bilbao o una iglesia del portugués Alvaro Siza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 06 de julio de 1998.

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