Crítica:CINECrítica
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Un abogado de Grisham, visto por Robert Altman

El novelista John Grisham, especializado en escribir narraciones sobre brillantes y tenaces abogados con problemas, no sólo consigue que sus relatos se conviertan en grandes éxitos de ventas, sino que además sean adaptados al cine por interesantes directores que logran productos que, por lo general, tienen más atractivo que el material de que parten.

De las ocho películas estrenadas hasta ahora sobre novelas suyas, tienen especial interés La Tapadera (1993), de Sydney Pollack, El informe pelícano (1993), de Alan J. Pakula, y sobre todo las más recientes Legítima defensa (1997), de Francis Ford Coppola, y Conflicto de intereses, mala traducción del original The Gingerbread man.

El problema de estas películas es que suelen estar protagonizadas por abogados demasiado listos, como en La Tapadera, lastradas por tramas en exceso complicadas, casi imposibles de comprender, como ocurre con el Informe Pelícano, o demasiado apoyadas en larguísimos juicios, como sucede con Legítima defensa, defectos contra los que pueden hacer poco la habilidad narrativa de sus respectivos realizadores.

Conflicto de intereses

The Manhattan Transfer. Tim Hauser, Janis Siegel, Alan Paul y Cherry Bentyne, voces. Yaron Gerhovsky, pianista y director del sexteto instrumental. Palau de la Música. Valencia, 4 de julio.

Dirección: Robert Altman

Estados Unidos, 1997. Intérpretes: Kenneth Branagh, Embeth Davitz, Robert Downey, Daryl Hannah, Tom Berenger, Robert Duvall. Estreno en Madrid: cines Velázquez, Luchana, Liceo, Novedades, Acteón, Conde Duque, La Vaguada, UGC Cine Cité, Albufera, Odeón y (en V. O. subtitulada) Real Cinema.

Simplicidad

La ventaja de Conflicto de intereses sobre las otras películas sobre novelas de Grisham es que la trama es de gran simplicidad, sólo hay un corto juicio y el abogado resulta ser un infeliz que cae con facilidad en la trampa que le tiende una atractiva mujer que se cruza en su camino. En resumen, que está más cerca de la mejor tradición del cine negro norteamericano que de las más o menos sofisticadas tramas en que se apoyan sus novelas.

A pesar de ser un encargo con el que el veterano guionista y director norteamericano Robert Altman trata de remontar el fracaso comercial de sus dos películas anteriores, consigue que Conflicto de intereses se convierta en una buena película, la mejor de las dedicadas por él al cine negro en sus 40 años de tan intensa como desigual carrera.

Está perfectamente construido y desarrollado el infierno en que se convierte la apacible vida de un competente abogado, muy bien encarnado por Kenneth Branagh, en la ciudad sureña de Savannah, desde el momento en que conoce a una desconcertante mujer, interpretada con acierto por Embeth Davidtz. Gracias al hábil guión de Al Hayes, seudónimo tras el que se esconde el propio Altman, su medida y eficaz dirección, la excelente fotografía de Changwei Gu, la cada vez mejor música de Mark Isham y un buen equipo de actores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0004, 04 de julio de 1998.