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Un planteamiento racional

El descubrimiento de la composición pormenorizada de la estructura molecular del genoma del bacilo de Koch ha sacado nuevamente a la luz la extraña familia de las micobacterias. "Sin duda alguna, son bacterias auténticas. Pero hay toda una serie de características que podrían emparentarles con los hongos", resume el bacteriólogo Alain Goudeau. "Son también microorganismos de evolución lenta, que tienen exigencias nutritivas relativamente importantes y poco conocidas, lo cual explica las dificultades a la hora de cultivarlos. Las micobacterias patógenas para la especie humana son, sin ninguna duda, las de la tuberculosis y las de la lepra, pero hay otras.".Las micobacterias tienen entre otras cosas la propiedad de poder desarrollarse en el sistema inmune humano y de estar dotadas de una sorprendente pared capaz de resistir a sustancias que, por lo general, pueden atacar las paredes de los microorganismos patógenos. "Son además bacterias de las que el sistema inmune humano no logra liberarse aunque los medicamentos hayan logrado matarlas", explica Stewart Cole, jefe del equipo que ha secuenciado la bacteria de la tuberculosis. "En cierto modo, se puede decir que son bacterias fósiles".

A corto y medio plazo

A corto o medio plazo, el resultado obtenido por el equipo de Cole debería abrir nuevas vías en los campos de la diagnosis, la prevención y la terapia. "Creemos disponer hoy de toda una serie de pistas para nuevos objetivos", explica Cole. "Por eso, en primer lugar, describimos un conjunto de genes que dirigen la síntesis de las enzimas que supuestamente desempeñan un papel clave en los eucariotas, sobre todo en lo que concierne a la división celular. Es cierto que todavía no sabemos la función de estas moléculas en la Mycobacterium tuberculosis, pero es bastante razonable pensar que estas enzimas tienen un papel similar. Por lo tanto, son objetivos adecuados para conseguir nuevos medicamentos contra la tuberculosis. Si lográramos alterar el sistema que controla la división bacteriana, acabaríamos con el bacilo de Koch".Las promesas se centran también en el sistema de síntesis de los ácidos grasos, moléculas que se consideran esenciales para el mantenimiento de la integridad de la pared de la bacteria. Los experimentos deberán establecer si la desorganización de este proceso molecular genético es capaz de destruir el germen. Por último, en lo que respecta a la vacuna, lo lógico sería que pronto se pueda utilizar un fragmento proteínico con las virtudes antigénicas específicas de la bacteria para inducir la reacción inmune que proteja contra la tuberculosis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de julio de 1998