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Reportaje:

El auge fulgurante de una técnica muy reciente

A pesar de su fulgurante progreso gracias al desarrollo de tecnologías de gran rendimiento, la secuenciación es una práctica relativamente reciente de la genética. Consiste en descifrar el conjunto del genoma de un organismo. O dicho de otro modo, en determinar con precisión el encadenamiento de pares de nucleótidos o bases, los elementos unitarios de la estructura del ADN (ácido desoxirribonucleico), la enorme molécula con forma de doble hélice que incluye el código genético.El genoma de la Mycobacterium tuberculosis (4,4 megabases o Mb) es el decimocuarto genoma que es objeto de un artículo. Pero, si exceptuamos las de virus muy pequeños, la primera secuenciación completa se remonta a 1995, hace apenas tres años. Se trataba de la del Haemophilus influenzae (1,93 Mb) rápidamente seguida en 1996 por la del agente patógeno Mycoplasma genitalium (9,58 Mb), así como por la del Methanococcus jannaschii, productor de metano a alta temperatura.

La puerta estaba abierta y, a partir de 1996, se produjo la riada. La primera secuenciación importante desde un punto de vista clínico fue, sin duda, la de Mycoplasma pneumoniae (0,81 Mb). Le siguieron Helicobacter pylori (1,66 Mb), el agente responsable de la úlcera de estómago; más tarde, Escherichia coli (4,6 Mb); Bacillus subtilis (4,2 Mb); Borrelia burgdorferi (1,44 Mb), agente patógeno de la enfermedad de Lyme. Y finalmente, Mycobacterium tuberculosis.

Todos estos organismos son procariotas cuyo genoma, a diferencia del de los eucariotas, no está protegido por una membrana en el interior del núcleo de la célula (las plantas, los animales y los hongos son eucariotas). Los eucariotas son organismos mucho más complejos y el único que se podido secuenciar completamente hasta la fecha aparece en sexta posición en la lista. Se trata de la levadura de cerveza, Saccharomyces cerevisiae, cuyo genoma de 13 Mb requirió una importante cooperación internacional.

Diez más este año

El futuro cercano es todavía más prometedor. No menos de 10 organismos deberán revelar su genoma de aquí a finales de 1998. Entre los más significativos, el genoma de la bacteria Deinococcus radiodurans (3 Mb) que resiste a las radiaciones, los de los agentes patógenos Streptococcus pneumoniae (2,2 Mb) y Rickettsia prowazelii (1,1 Mb), y el del cólera, Vibrio cholerae (21,5 Mb). Además, tras la levadura de cerveza, un segundo eucariota deberá ser secuenciado en 1998: el Plasmodium falciparum, responsable del paludismo.Deberían bastar entre dos y tres años para descodificar el genoma de los microbios más peligrosos para el hombre. Sin embargo, algunos de ellos, eucariotas complejos, serán difíciles de secuenciar.

No obstante, aún no está muy lejos la época en que sólo la idea de que se pudiera descodificar el genoma completo de un organismo se consideraba propio de la ciencia ficción. Pero aunque todo ha ido muy rápido en los últimos tres años, hasta ahora no se ha secuenciado ningún genoma animal. El primero será un nematodo (gusano), el Caenorhabditis elegans, y la primera planta, la Arabidopsis thaliana, una hierba insignificante.

Queda el genoma humano -objetivo último- con alrededor de 3.000 megabases, es decir unos 3.000 millones de pares de nucleótidos, aunque el de algunos cereales es mucho mayor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de julio de 1998