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Manuel Rivas se acerca al mundo de los artesanos en su novela "O lapis do carpinteiro"

Los pedidos agotan los 7.000 ejemplares de la tirada antes de ponerse a la venta

Santiago de Compostela

Manuel Rivas (A Coruña, 1957) ha vuelto a batir marcas. Los 7.000 ejemplares de la primera edición en gallego de su nueva novela, O lapis do carpinteiro, estaban comprometidos antes de ponerse a la venta. Las peticiones de los libreros han obrado este fenómeno insólito en una literatura que pugna contra su condición minoritaria. Rivas regresa tras el arrollador éxito de su colección de relatos ¿Qué me queres, amor? , que ganó los premios Torrente Ballester y Nacional de Literatura y consolidó a su autor entre los narradores españoles más vendidos del pasado año.

El periodista y escritor gallego, que gusta de frecuentar el cuento, el reportaje literario y la poesía, se presenta ahora con una novela, la tercera de una trayectoria literaria que emprendió en la adolescencia. El original en gallego, publicado por Edicións Xerais, se puso ayer a la venta. La traducción al castellano, editada por Alfaguara, se lanzará en toda España el próximo otoño.Para enfatizar el título, junto al libro se regala uno de esos lápices de ebanista tallados en forma rectangular. Ese símbolo funciona de hilo conductor de la acción. Aparece por vez primera como el instrumento con que un carpintero anarquista escribe, a fines del siglo XIX, un manifiesto llamando a la huelga para una publicación denominada El Corsario. Luego va conociendo sucesivas generaciones de ebanistas; pasa por la cárcel, donde se pone al servicio de un pintor represaliado que trata de satisfacer su vocación entre rejas, y llega hasta nuestros días para acabar en unas «manos insólitas", que el autor prefiere no desvelar aunque sí adelante que «hacen justicia« a su trayectoria.

Conductor de memorias

Ese lápiz, explica Rivas, es «un portador de almas, un conductor de memorias", definiciones que, según el autor, convienen también plenamente al oficio de la escritura. Rivas abomina del escritor que se siente «un demiurgo sublime que crea a partir de la nada". Él prefiere ser alguien que escucha a la gente, que atiende la voz del pueblo y que no disfruta de la ópera si no le llega "mezclada con olor a fritura", dice citando a Gombrowicz. Por eso su libro está repleto de "homenajes entreverados a gremios de mujeres y hombres trabajadores". Con ese espíritu, la novela se presentó ayer en Santiago entre los sones del acordeón de Xurxo Souto y las palabras de un amigo del autor, Anxel Vázquez de la Cruz, pediatra del Hospital de A Coruña. Rivas define O lapis do carpinteiro como "una historia de amor cuando todo se derrumba". Arranca con el comienzo de la guerra civil y presenta a un médico republicano, Daniel da Barca, que cae bajo el embrujo de Marisa Mallo, una hermosa chica de derechas. El escritor gallego concibe el recuerdo del franquismo como el dolor fantasma que se siente en los miembros amputados. Y la novela quiere ser un conjuro contra esa forma cruel e imprecisa de dolor.El autor de Un millón de vacas lamenta que la memoria de Francisco Franco siga viva en las denominaciones de muchas calles e incluso colegios de Galicia. En su opinión es necesario seguir transmitiendo a las nuevas generaciones que el franquismo fue simplemente «la forma que tomó el fascismo en España».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de junio de 1998