Le Corbusier "marca" las fotos de sus obras

70 apuntes inéditos del arquitecto se exponen junto a las imágenes de Lucien Hervé

El arquitecto suizo Le Corbusier, seudónimo de Charles-Édouard Jeanneret (La Chaux-de-Fonds, Suiza, 1887-Cap Martin, Francia, 1965), marcó con un apunte rápido una selección de las fotografías de Lucien Hervé que iban a figurar en la exposición de 1962 en el Museo de Arte Moderno de París. Los nueve folios por ambas caras señalaban, en una secuencia de contactos, edificios, maquetas, dibujos, pinturas y esculturas de la obra del arquitecto en unos bocetos a lápiz y pluma. Este «material de trabajo», según Lucien Hervé, permanecía en el archivo del fotógrafo en París, donde fue encontrado por Lydia Oliva mientras investigaba el interés de Le Corbusier por la fotografía.

La Fundación Cultural COAM, de Madrid (Piamonte, 23), presentó ayer la exposición Le Corbusier. Dibujos inéditos y fotografías de Lucien Hervé , que permanecerá abierta hasta el 30 de julio. El día 19 de junio el historiador y crítico William J. R. Curtis pronunciará una conferencia sobre Le Corbusier: Metamorphoses.El montaje, diseñado por Juan Pablo Rodríguez Frade y Ángel Cruz, comienza con los nueve folios dibujados por ambas caras por Le Corbusier, donde señala, con los mínimos trazos, algunas localizaciones y fechas de sus propias obras. El resto de la sala está ocupada por 70 carpetas que identifican cada dibujo con la fotografía correspondiente. Le Corbusier interpreta en viñetas sus propias obras a través de la cámara de Lucien Hervé, que conserva en su estudio 10.000 negativos de toda la obra del arquitecto.

Lydia Oliva, comisaria de la exposición, junto con Miguel Ángel Baldellou, se encontró con este material inédito al repasar con Hervé -de 88 años, no se ha podido desplazar a Madrid- el lado fotográfico de Le Corbusier, quien recoge con su cámara sus viajes desde la primera década del siglo. «Se sirve de la fotografía como una aliada suya, tanto para inventariar y catalogar sus propias obras -no sólo de arquitectura, sino también de pintura y escultura- como para desarrollar sus teorías urbanísticas».

«Los apuntes o bocetos son una joya, aunque Lucien Hervé nunca los ha valorado como tales al considerarlos un material de trabajo, como indicaciones de las fotos», declara Lydia Oliva. «A través de estos dibujos descubres la forma de trabajar de Le Corbusier, al ser muy descriptivos, y al mismo tiempo reflejan su carácter, como se puede deducir también de sus cartas. Era muy exigente con los demás y pretendía que se le entendiera con cuatro palabras. Aquí se hace entender con dos trazos».

En los dibujos, y sus correspondientes fotografías, aparecen las diversas etapas de Le Corbusier, desde 1918 a los años sesenta, con obras conocidas -como las unidades de habitación de Marsella y la iglesia de Ronchamp- o las teorías urbanísticas que difundió el movimiento moderno, como la Ciudad Contemporánea y el Plan Voisin para París.

Miguel Ángel Baldellou señala que el material de la exposición da a conocer lo que consideraba Le Corbusier más significativo, desde el aspecto visual, de su obra más representativa. «También indica cómo la memoria se fijaba especialmente en algunos signos, y la importancia y la calidad que otorgaba al dibujo». En los próximos días saldrá el catálogo de la muestra, editado por Electa España, una vez autorizada la reproducción de los croquis por la Fundación Le Corbusier de París, que conserva en sus fondos más de 32.000 dibujos y cuadernos de apuntes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 09 de junio de 1998.

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