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Chillida hará en Barcelona su primer mural cerámico. 416 placas de hormigón formarán el mural de Chillida

Cuenta Eduardo Chillida que la primera vez que visitó el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba) le sorprendió desagradablemente la pared medianera que separaba el blanco edificio de Richard Meier del resto del barrio. Es una zona, pensó entonces Chillida, que no está bien integrada en el conjunto y que, a su juicio, impedía la correcta visión del museo. Le fue dando vueltas y, como ya le habían pedido los responsables de la institución barcelonesa que realizara una escultura para el exterior del museo, acabó diseñando un gran mural cerámico, el primero que realiza en su dilatada carrera artística, que se instalará en esta pared a finales del próximo mes de septiembre. El mural, que tendrá 15,55 metros de largo por 5,9 metros de alto, es un encargo de la Fundación Macba que cuenta con el patrocinio de la empresa estadounidense Sara Lee.El mural de Chillida se titulará Barcelona, ya que es un encargo que le viene de la capital catalana, y estará constituido por un total de 416 placas de hormigón refractario cocido en horno, pintado después a mano con óxido de cobre y vuelto a cocer. El escultor vasco ya ha realizado el dibujo de la pieza, que mantiene la tipología clásica de sus últimas obras, y se realizará durante este verano en el taller de Hans Spinner, en Grasse (Francia), con quien trabaja habitualmente el artista guipuzcoano para realizar sus piezas cerámicas. Está previsto que durante el mes de septiembre pueda instalarse la pieza. El muro en el que se situará la obra -a unos tres metros de altura sobre la gran pared de hormigón- está situado justo enfrente de la entrada de oficinas del museo y hasta ayer en este espacio se encontraba la reproducción del grafito contra el sida que realizó en su día el artista estadounidense Keith Haring y que es posible que se reinstale en otro lugar. Chillida explicó ayer en Barcelona las características de su mural, el primero de este tipo que realiza en su carrera. "Desde el principio pensé que este muro dañaba la imagen del museo", explicó. "Se me ocurrió hacer unos dibujos para ver lo que se podía hacer allí y, hablando con el museo, hemos acabado tirando adelante el proyecto". Además del mural de Chillida, está previsto que entre el mes de julio y finales de año se instalen en el exterior y los accesos del museo otras tres grandes esculturas encargadas a Jorge Oteiza, Antoni Tàpies y Susana Solano. Fuentes cercanas a la fundación cifraban en 350 millones de pesetas el patrocinio que se ha conseguido para realizar estas obras. Con el mural del Macba, Chillida tendrá tres esculturas públicas instaladas en Barcelona. Topos, en la plaza del Rei, y Elogio del agua, en el parque de la Creueta del Coll, son las otras dos. Ésta última se encuentra de momento retirada a raíz del accidente que sufrió el pasado 1 de mayo cuando, al saltar uno de los cables que la sostenían, se desplomó causando heridas a tres personas. "Ya avisé muchas veces que era peligroso quitar el agua de debajo de la escultura", dijo ayer Chillida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de junio de 1998

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