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Los escritores creen necesario el rito de la firma de sus libros

A pesar de los amenazantes nubarrones, numerosos escritores y público acudieron ayer a su tradicional mutuo encuentro en la Feria del Libro. - Participaron casi medio centenar de autores, y muchos declararon que el rito de firmar sus libros es algo necesario, una de las formas más directas y agradables de entrar en contacto con los lectores, aunque sólo sea intercambiando palabras y miradas cómplices. También ayer se inauguró el pabellón Multiusos, gran novedad de esta feria, con una mesa redonda sobre las obras de los ganadores del Premio Alfaguara, Eliseo Alberto y Sergio Ramírez, en la que participaron Carlos Fuentes y otros escritores.

Los autores más exitosos tienen que sumar a la satisfacción de contar con muchos seguidores el dolor físico que terminan padeciendo en la mano tras firmar numerosos libros, que en muchas ocasiones, supera el centenar. Antonio Gala, que tiene su récord en 400 ejemplares firmados en una jornada, no es de los que más sufre, ya que tiene la costumbre de escribir siempre a mano: «Además, venir aquí es una obligación placentera, como cumplir con el débito conyugal».Otros que también congregaron a numerosos lectores fueron Ana María Matute, que ofrece como novedad una edición de Olvidado rey gudú, con ilustraciones de la autora, Carmen Martín Gaite, Fernando Savater, Luis Antonio de Villena, José María Mendiluce, Javier Marías, Julio Llamazares, Manuel de Lope, Manuel Vicent, Nativel Preciado, Rosa Montero, Terenci Moix, Antonio Gómez Rufo, Carlos Bardem o José Luis Sampedro, entre muchos. Los amantes de crónicas urbanas se inclinaron por Moncho Alpuente y Ramoncín y los niños mostraron una inhabitual paciencia al hacer cola ante Elvira Lindo o Gloria Fuertes.

El pabellón Multiusos fue inaugurado con una mesa redonda en la que Carlos Fuentes, Rosa Regas y Ángeles Mastretta, presentados por Juan Cruz, hablaron sobre Caracol beach, del cubano Eliseo Alberto y Margarita, está linda la mar del nicaragüense Sergio Ramírez, ganadores del premio Alfaguara.

Carlos Fuentes dijo que las obras están tejidas con sangre y nervios de América Latina: «Comportan, por encima o por debajo del crimen, la locura y los usos y abusos del poder, una pasión inmensa por la dignidad de sus personajes, por la búsqueda interminable del amor, por el precio que paga la necesidad al encontrarse con el azar y la fortuna al encarar a la fatalidad».

La novelista mexicana Ángeles Mastretta dijo de Ramírez «que su vida es una mezcla ardiente de una doble pasión: las palabras y la justicia». En cuanto a la obra de Eliseo Alberto no ocultó que lloró mucho al final de su lectura: «Es un libro trágico, tristísimo y tal vez por eso mismo muy bello.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 31 de mayo de 1998