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Javier Campano fotografía el lado sencillo pero inquietante de la vida

Un libro con 62 imágenes recopila «trozos de azar y memoria»

El fotógrafo Javier Campano juega con las sombras y las luces para revelar objetos, personas familiares y paisajes recorridos por él. Las 62 fotografías que componen el libro editado por Caja Madrid Obra Social presentan un abanico de escenas de la vida cotidiana sacadas al azar de sus paseos. «El azar no es casualidad, sino más bien el destino. Voy recopilando historias, trocitos de luz y memoria», dice Campano de un libro que forma parte de una colección sobre los fotógrafos madrileños del siglo XX.

Las fotografías de Campano, compuestas en su mayoría por escenas de noche, representan paisajes muy sobrios y luminosos. «Me gusta hacer fotos de noche, pero no quería hacer un libro negro», comenta el fotógrafo. Vistas tomadas desde un avión o de una ventana en Tánger, calles desiertas o llenas de gente, nada escapa a la cámara de Campano. «Como un paracaidista a quien le hace falta entrenamiento, Campano lleva una mirada muy elaborada y sofisticada, a pesar de la extrema sencillez de sus fotos, lo que le permite elegir el momento propicio del azar. La historia que cuenta Campano es una historia de instantes, de instantes congelados», afirma el autor del prólogo del libro, José Andrés Rojo.Así, el fotógrafo madrileño, se detiene con una mirada cariñosa en los detalles de la vida para ilustrar a veces los contrastes entre las tradiciones culturales y el mundo moderno con, por ejemplo, la imagen de una Virgen presentada en un escaparate detrás de unas rejas y rodeada por propaganda de tarjetas de crédito. «Es importante apreciar lo que no existe, incluso lo que es aparentemente banal», subraya Campano.

Pero el libro ofrece también una parte de su intimidad, con los retratos de su mujer o de su sobrino, que están presentados con mucha espontaneidad y ternura. «Los disparos de Javier Campano apuntan al corazón de la melancolía; sin embargo, siempre hay una ventana que se abre para avisar que nada ha terminado», subraya Rojo en el prólogo. En efecto, cada fotografía representa un momento determinado de una acción inacabada en la que va a suceder algo. Los personajes no parecen parados, están listos para saltar de una pared o para cruzar la calle.

Caja Madrid prepara un sexto ejemplar de esta serie, dedicado al fotógrafo Juan Manuel Castro Prieto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de mayo de 1998