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Savater y Muñoz Molina destacan la naturalidad como esencia del estilo

¿De qué se siente usted más orgulloso: de lo que ha leído o de lo que no ha leído?... La respuesta de Fernando Savater es la segunda opción: de lo que no ha leído, porque «el mundo está lleno de libros que no le gustan a uno». Así lo confesó el filósofo vasco en la presentación de su libro Despierta y lee (Alfaguara), ayer en Madrid. «Es como una especie de diario», definió el autor esta obra donde recopila más de 60 escritos publicados en diferentes medios de comunicación, y que presentó Antonio Muñoz Molina.Ambos, filósofo y novelista, destacaron lo natural y espontáneo como esencia del estilo y rechazaron a quienes escriben con pretenciosidad. «Hay que poner lo que hay que poner sin que se note lo que estás poniendo», recomendó el filósofo. Luego Savater recordó que la naturalidad «no es cómo decirlo sino intentar decirlo».

Muñoz Molina destacó la actitud del pensador como abanderado de la consigna del «No hago nada sin alegría». Despierta y lee, añadió el novelista, «es una defensa de la libertad y la alegría frente a la tristeza. Porque la lucidez no tiene porqué ser triste ni la libertad conlleva al desastre». Para Muñoz Molina el libro es también la condensación del diálogo que Savater ha tenido con sus lectores en los últimos años.

Escritor obligado

Despierta y lee , aparte de ser una reflexión sobre algunos de sus autores preferidos (James Boswell, H. G. Wells, Espinoza, Voltaire y otros), es un libro en bien del público que no ha leído ninguna de sus obras, según el propio autor. «Porque por el precio de un libro, el lector puede librarse de todo lo que he hecho», asegura el filósofo. Lo dice porque al ser una recopilación, el público se entera de manera rápida de su pensamiento sobre temas como los nacionalismos, la religión, las humanidades, la ciudadanía, la libertad. «Y si no le gusta pues descarta de inmediato la compra de cualquiera de mis obras».Entrelanzando bromas con risas y bromas, el escritor de 50 años sostuvo así una charla con cerca de un centenar de personas que acudieron a las Tertulias de Crisol. Savater afirmó que se hizo escritor por fidelidad a lo que le gusta, aunque aclaro que también porque no pagan por leer, que es lo que de verdad le gusta.

El filósofo que publicó su primera obra, La infancia recuperada , a los 22 años, reconoció que los lectores son quienes lo han hecho escritor y que, después de todo, «escribir no es de las peores cosas para hacer».

No se olvidó Savater de hablar del cine. «Yo soy un defensor a capa y espada de la cinematografía ingenua, de gorilas y todo eso», afirmó.

Ante la pregunta de si los años lo han ablandado, Savater no tuvo reparos en decir que no ha madurado. Con los años, afirmó, «uno se esclerotiza por un lado y nos ablandamos por otro pero no maduramos».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de mayo de 1998