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JOAQUÍN ALMUNIA | PRIMARIAS EN EL PSOE

"Tratamos de tener una relación normal con IU, pero no es fácil"

Pregunta. ¿Le ha nacido a usted un rival? ¿Un adversario? ¿Una alternativa? R. Una de las cosas interesantes de estas elecciones va a ser el ver cómo personas del mismo partido, que tienen sustancialmente las mismas ideas, ofrecen matices o perfiles distintos, sobre los cuales tienen que escoger los afiliados. Estas primarias son un paso adelante, en favor de la participación, que tendrán que secundar otros partidos si no quieren quedarse atrás. P. Borrell ha dicho que desea que el PSOE, en la oposición,sea tan ambicioso como realista. ¿Qué desea usted? R. Mi objetivo es merecer la confianza para presidir el Gobierno de un país que en las pasadas elecciones depositó más votos progresistas que conservadores. Sólo nuestros propios errores y la división de los progresistas permiten que haya un Gobierno de derechas. Esa es una reflexión que no podemos dejar de hacernos a la vista del retroceso social y en materia de libertades, de la incompetencia de este Gobierno en la defensa de los intereses españoles en la Unión Europea y ante el olor a alcanfor de una derecha que no es la de hace 50 años pero carece de un proyecto de futuro para nuestro país y sólo sabe vender autoalabanzas o resignación. P. ¿Está satisfecho de la eficacia de la oposición que han hecho al Gobierno desde que usted fue elegido líder del PSOE? R. Estás elecciones son una oportunidad para que se vea con mayor claridad nuestra labor de oposición y para que la sociedad vuelva a mirar con atención y simpatía nuestras críticas al Gobierno y nuestras alternativas. P. ¿Nota todavía sobre ustedes la losa de las facturas por los errores del pasado, algunas de ellas pendientes del veredicto de los tribunales? R. Lo que noto es que esta movilización está estimulando el optimismo y devolviendo la sonrisa a los rostros de los militantes y de quienes nos tienen simpatía. Estas elecciones acaban en una fiesta en La Moncloa. P. ¿Fue acertado proclamar y defender, a toda costa, como hicieron ustedes, que no hay responsabilidades políticas mientras no quede probado que hay responsabilidades penales? R. Siempre hemos asumido responsabilidades políticas cuando ha habido que hacerlo. P. Hay quien dice que no, señor Almunía. R. Usted expone esa opinión, y yo tengo la mía. Mire: dirigentes del PP que pretendieron dar lecciones de moralina ante los casos de corrupción han puesto ahora al descubierto su cinismo político, porque esquivan dar explicaciones al Parlamento sobre su propio comportamiento y sobre el de numerosos cargos públicos del PP implicados en asuntillos y asuntazos que afloran día a día. P. La UGT ha pedido que se imponga por decreto, en el año 2000, la jornada de 35 horas. ¿Está de acuerdo? R. El objetivo es la reducción del tiempo de trabajo hasta llegar a las 35 horas semanales. Soy partidario, porque soy socialista, de repartir la riqueza, redistribuir la renta entre las personas y los territorios, repartir el trabajo y, en general, el poder. P. ¿Cuál es su posición ante la reforma del IRPF que planea el Gobierno? R. El Gobierno está inmerso en una campaña de propaganda y, a la vez, de confusión. Parece que se propone tratar mucho mejor a los que tienen rentas más altas que a los que tienen rentas medias, mientras esconde su falta de voluntad para tratar mejor a quienes tienen rentas más bajas. Algunos países europeos que nos trasfieren miles de millones de pesetas a través de los fondos estructurales de la UE se preguntan cómo es posible que España pida solidaridad y su Gobierno haga demagogia diciendo que va a bajar los impuestos. P.¿Qué le preocupa de los planteamientos del Gobierno desde la perspectiva de garantizar la financiación futura de las pensiones? R. El Gobierno está descapitalizando la Seguridad Social. Mientras la propaganda oficial resalta que aumentan las afiliaciones a la Seguridad Social, su endeudamiento está aumentando rápidamente. Porque el Gobierno se niega a trasferir recursos desde el Presupuesto del Estado en la cuantía que es necesario para que la Seguridad Social haga frente a obligaciones que no pueden ni deben ser financiadas por contribuciones sociales. Lo denunciamos, porque dentro de pocos años alguien aprovechará para decir que la Seguridad Social no puede garantizar su propio futuro, y tratará de imponer otro sistema, regresivo, en el que quien disponga de medios deberá asegurar su propia protección ante la jubilación o la invalidez. Este Gobierno se ha cargado el Pacto de Toledo. P. ¿Qué encuentra de inaceptable en el medicamentazo de este Gobierno en comparación con el que aprobaron ustedes? R. El Gobierno socialista estableció un uso más racional de las recetas, para que fuesen utilizados los fármacos más eficaces y, en igualdad de condiciones, más baratos. Este Gobierno ha pactado con sus socios un ahorro de miles de millones sobre la base de recortar derechos de los ciudadanos. Han excluido medicamentos no para que no nos los puedan recetar sino para que los tengamos que pagar al cien por cien de su coste a través de las llamadas recetas blancas que, si no lo impedimos, van a aprobar dentro de pocos meses. Es una medida propia de un Gobierno como éste que no cree en el sistema nacional de salud. P. Desde que ofreció a IU hacer causa común, ¿con quién ha hecho más causa común Anguita: con ustedes o con el Gobierno? R. Desde el 34º Congreso del PSOE, hemos mejorado considerablemente nuestras relaciones con los sindicatos y establecido relaciones más estrechas con todo tipo de movimientos progresistas. Tratamos de tener una relación normal con IU, pero no es fácil. No obstante, he enviado una carta a Anguita para hablar de política autonómica, y le propondré conversar sobre el Plan Nacional de Empleo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de marzo de 1998