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Cuatro compositores piden que la música deje de ser la "cenicienta" de las universidades

Bernaola, De Pablo, Halffter y Marco, doctores 'honoris causa' por la Complutense

Los cuatro son compositores de primera fila, pero al mismo tiempo todos ellos han estado relacionados con la docencia de la música. Esta doble condición de artistas y de proferes les llevó ayer a criticar la marginación que la música sufre en las universidades hasta el punto de que Cristóbal Halffter calificó la disciplina como la "cenicienta" de las aulas. Que la música suene en todas las escuelas fue el mensaje común de Carmelo Bernaola, Luis de Pablo, Cristóbal Halffter y Tomás Marco al recibir sendos doctorados honoris causa por la Universidad Complutense de Madrid.

"De las artes, la que ha tenido peor fortuna en la Universidad española es la música". De este modo contestaba el rector de la Complutense, Rafael Puyol, a los discursos de los cuatro compositores que fueron distinguidos en un solemne acto celebrado en el histórico Paraninfo de la calle de San Bernardo. "En el tiempo y en el país que les ha tocado vivir a nuestros nuevos doctores honoris causa la música más noble, la más sublime y esencial ha crecido en una paramera contaminada de ruidos e indiferencia", dijo el rector ante los ministros Esperanza Aguirre y Eduardo Serra y el presidente madrileño, Alberto Ruiz Gallardón.Con unas trayectorias innovadoras y creativas y con una actitud de defensa de la difusión de la música española en todo el mundo, el catedrático Emilio Casares fue el encargado de trazar en su laudatio los perfiles de los cuatro galardonados. Las biografías de Bernaola (Ochandiano, Vizcaya, 1929), De Pablo (Bilbao, 1930), Halffter (Madrid, 1939) y Marco (Madrid, 1942) están llenas de distinciones y reconocimiento, pero los cuatro confesaron su emoción por recibir este homenaje de la Universidad Complutense, donde dos de ellos -De Pablo y Marco- habían cursado estudios, aunque no de música.

Bernaola rebatió en su discurso el falso tópico de que España es "una tierra más de artistas plásticos que de músicos" al preguntarse en voz alta: "¿Cómo es eso posible en un país que cuenta con una de las músicas populares más ricas del mundo?" para pedir a continuación que "la enseñanza musical universitaria cuide tanto los aspectos científicos como los artísticos". Luis de Pablo, por su parte, se autodefinió como "doctor en dudas" y agregó: "Lo único que de verdad sé es que no valgo sino para hacer música. Ofrezco mis necesidades y mis dudas a la Universidad como lo más valioso que poseo".

Tomás Marco, que ha unido actividad musical con responsabilidades de gestión como la dirección del INAEM que ocupa en la actualidad, comentó que hoy no se puede creer "seriamente que la ciencia se relegue a la matemática o la física ni que la cultura humanística sea el campo exclusivo de la literatura o el pensamiento ensayístico. La música reclama su inserción en ambos campos". Halffter emplazó a los universitarios a que la música nunca más sea la "cenicienta" de las disciplinas. El rector Puyol recogió el guante y se comprometió a que la música suene como un "andante majestuoso" en la Universidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de marzo de 1998