Madrid-Barcelona, un siglo de relaciones

Una exposición plantea con 250 obras "romper tópicos" sobre las dos ciudades

Una exposición de ideas, de fácil visión y compleja lectura. Así calificó ayer Xavier Bru de Salas, comisario de la exposición Madrid-Barcelona. Sintonías y distancias (1898-1998), el contenido que ilustra las relaciones culturales y políticas entre las dos ciudades a través de un siglo. "La muestra no manipula sentimientos, está dirigida a la razón y está hecha por la razón; no está pensada para el público de un Barça-Madrid", añadió. El montaje reúne en el Círculo de Bellas Artes, de Madrid, 250 obras y documentos, de los que 186 son originales, en cinco apartados.

Madrid-Barcelona. Sintonías y distancias (1898-1998), una coproducción entre la Comunidad de Madrid y el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), donde ha permanecido cuatro meses, con una asistencia de 30.000 personas, se inaugura el próximo martes día 10, a las 20.00, con la asistencia del presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, y el presidente del consorcio del CCCB, Manuel Royes. En la presenta ción de la muestra en Madrid ha colaborado EL PAÍS, con un monográfico de Babelia, que se publicará el día 14.El consejero de Educación y Cultura de la Comunidad de Madrid, Gustavo Villapalos; el comisario, Xavier Bru de Salas, y el comisario adjunto de Madrid, Javier Tusell, adelantaron ayer los contenidos de la exposición -en pleno montaje, sólo se pudo ver un vídeo y un audiovisual-, junto con el director del Círculo de Bellas Artes, César Antonio Molina, para quien el montaje refleja también en el tiempo la historia de la institución cultural.

"Es una historia de encuentros y desencuentros", dijo Gustavo Villapalos al terminar sus comentarios a los cinco periodos en que se ha dividido el siglo. Arranca con España como problema (1890-1914), a partir del titulo del libro de Pedro Laín Entralgo, en un tiempo de pérdida de las colonias, decadencia y "tonos oscuros iluminados por la generación del 98" y de la "explosión alegre del modernismo".

Capital cultural

El siguiente periodo, Europa como solución (1914-1931), abarca la crisis de la restaura ción y la dictadura de Primo de Rivera, "con un entendimiento profundo entre dos metrópolis modernas". Sigue con La República y la guerra (1931-1936), un tiempo de solidaridad, y con La cultura bajo el franquismo (1939-1975), donde se da una divergencia estética y una convergencia ética. El montaje termina con La capitalidad cultural. Un match por puntos (1975-1998), con distintas propuestas de dos "ciudades complementarias", según Villapalos.Junto a documentos, fotografías, manuscritos, planos, maquetas y películas hay pinturas y esculturas de Vázquez Díaz, Casas, Nonell, Regoyos, Zuloaga, Baroja, Picasso, Ramón y Cajal, Pinazo, Sorolla, Rusiñol, Beruete, Palencia, Barradas, Dalí, Torres García, Miró, Saura, Millares, Tápies, López, Gordillo, Canogar, Brossa, Cobo, Pérez Villalta y Pazos, entre otros.

Para Javier Tusell, la exposición -a partir de la idea de re lacionar ciudades, como plan teó el Centro Pompidou en grandes montajes- "establece una competición que es fecunda y restablece la paz y la concordia". En su opinión, los dos mundos intelectules "se han llevado mejor" en tiempos de dictaduras blandas, como en el tiempo de Primo de Rivera y en la agonía del franquismo. "La cultura española de este siglo no se entiende sin ese continuo cruzarse de miradas distintas".

Xavier Bru de Salas señaló que la muestra quiere romper con tópicos muy instalados. Uno de ellos es la rivalidad, desencuentro y tensiones entre las dos ciudades. Frente a ello, recuerda momentos de sintonía y solidaridad, como el homenaje de Cataluña a los intelectuales castellanos de 1930 o el cartel del presidente Companys con la leyenda "Madrileños. Cataluña os ama".

Otro tópico es la bicapitalidad cultural, lo que en el montaje figura como "un match por puntos" y que en opinión del comisario de la exposición el vencedor es Madrid "por cuatro a dos". El audiovisual de la planta baja ofrece en imágenes, titulares de periódicos y datos estadísticos la supremacía cultural de Madrid. Bru de Salas comentó ayer las diferencias en galerías de arte, producción de películas, radio y televisión. "Barcelona apuesta por la creatividad pero la industria es la base de la cultura".

Las diferencias estéticas se han resumido en un montaje de películas hechas en Barcelona y Madrid, con planos paralelos de Fata Morgana, de Aranda, y La caza, de Saura, entre otras películas, para demostrar el ensimismamiento de la Escuela de Barcelona y el realismo castellano.

Los comisarios han trabajado los dos últimos años en la preparación de la muestra, junto con un equipo de asesores donde figuran David Albet, Ignacio Amestoy, Jordi Balló, Cristian Cirici, Vicente Cacho, Josep Corredor Matheos, Albert Manent, Ferran Mascarell, Josep Ramoneda y la Fundación COAM. El diseño del montaje ha sido realizado por Luis Pau, Martorell, Bohigas y Mackay.

En el catálogo se han incorporado nuevas colaboraciones en los textos divididos en tres apartados: marco histórico, apuntes de la exposición y aportaciones monográficas, con escritos de Mainer, Casassas, Juliá, Mercader, Sambricio y Lluch, entre otros.

Con motivo de la exposición -abierta al público del 11 de marzo al 3 de mayo- se ha organizado un programa de actividades paralelas, que comienza el día 12, con un recital de José Agustín Goytisolo y Lluís Pasqual sobre La piel de Toro, de Salvador Espriu, con motivo del 40º aniversario de su publicación.

Un ciclo de encuentros entre arquitectos, escritores y directores de cine y teatro se desarrollará durante los meses de marzo y abril, con las intervenciones de Oriol Bohigas y Ricardo Aroca, Terenci Moix y Francisco Umbral y Albert Boadella y Luis García Berlanga.

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