Un poco de tristeza
Los poemas de grandes escritoras de habla española dichos muy bien por dos buenas actrices dejan una sensación, al menos en un hombre, de una cierta tristeza: la tristeza de ser mujer. Amor triste, erotismo triste. La selección que han hecho tiene ese valor histórico que queda por encima del valor dramático que quieren obtener, según el programa: los dos personajes, las dos mujeres serían una sola, "esencia del consciente y el inconsciente", "dos energías que conforman un solo personaje, una mujer que podría ser cualquier mujer". Esa busca produce lo que me parece más criticable del excelente espectáculo: una especie de clonación, de militarización de las dos actrices, que se mueven a veces de una manera mimética, otras como con un eje de simetría. Me parece mejor cuando están sueltas, independientes. Lo importante, creo, es la calidad de los versos, y la voz y la gestualidad de sus intérpretes. Que fueron retiradamente aplaudidas por un público mayoritariamente femenino, pero con el mismo entusiasmo por parte de los espectadores masculinos.
Hay amores que hablan
Poemas de varias autoras. Intérpretes, María Romero y Arantxa de Juan, voz de Pedro Casablanc. Músico, Jorge Muñoz. Escenografia y dirección, Blanca Portillo. Teatro del Círculo de Bellas Artes. Madrid.


























































