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Colombia acepta que España acoja el diálogo de paz con la guerrilla

Estrangulada un poco más la paz en Colombia (ocho policías fueron asesinados el viernes con dinamita y otras bombas estallaron en todo el país), el presidente Ernesto Samper aceptó ayer en Madrid la oferta de España de acoger una improbable negociación entre su Gobierno y los insurgentes, pero ni él mismo se hacía muchas ilusiones de que ello suceda en los seis meses que le quedan de mandato. "Tampoco lo lograron mis antecesores en 30 años", se consoló.

Con todo, el presidente colombiano mantendrá la oferta negociadora a la guerrilla hasta el último minuto de su mandato y de eso habló el viernes por la noche con el presidente español, José María Aznar, en un encuentro que duró más de cuatro horas, a pesar de que su visita es estrictamente privada."Una luna de miel", dijo de la relación con España, a lo que un periodista colombiano le preguntó por qué entonces no se organizaba una visita de Estado, con el ringorrango correspondiente. "No se deslumbren mucho con las visitas de Estado", recomendó Samper.

Acusado de vínculos con narcotraficantes de gran lujo que le financiaron la campaña electoral (aunque el Congreso colombiano luego le absolvió) y con la entrada prohibida en EE UU, ése es precisamente uno de los principales problemas políticos de Samper: su falta de peso en la escena internacional, lo que a su vez le incapacita para ser interlocutor de la guerrilla en un país donde la paz cuenta con tanto abogado.

Ni las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ni el Ejército de Liberación Nacional (ELN), las principales bandas guerrilleras del país, están dispuestas a hablar con Samper y prefieren discutir (si alguna vez lo hacen) directamente con su sucesor.

Samper, mientras, prepara el terreno. Ayer aseguró que sometió a Aznar el nombre del próximo embajador en Madrid, cuya identidad no reveló por discreción diplomática, y que tendrá un importante perfil en caso de que las negociaciones de paz finalmente se desarrollen en Madrid.

Preguntado finalmente sobre si se retirará en España tras dejar el cargo, caso de que quedarse en Colombia fuese imposible, Samper suspiró: "Ésa es la pregunta más dolorosa", pero no negó la intención.

En Colombia, mientras tanto, el candidato presidencial Andrés Pastrana pidió la renuncia del ministro del Transporte y ex embajador en España, Rodrigo Marín Bernal, por relaciones con el narcotráfico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de febrero de 1998

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