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El Centro Andaluz de las Letras nace para alentar la lectura

En una minúscula habitación, colapsada de periodistas, la consejera de Cultura, Carmen Calvo, y el poeta cordobés Pablo García Baena adelantaron los objetivos básicos del Centro Andaluz de las Letras (CAL), que se inauguró ayer en Málaga: fomentar la lectura, aglutinar el sector del libro, voluntad antilocalista y apoyar al sector editorial andaluz.Un inmueble del siglo XIX rehabilitado en el centro de la ciudad (Calle Álamos, 24) servirá de sede a un organismo que aspira a ser crisol y receptor de ideas e iniciativas en torno a la promoción y difusión del libro, la lectura y la creación literaria.

Dos exposiciones, una en tomo a la revista malagueña Litoral y otra de artistas plásticos -Otras lecturas, con piezas de Zush, Ricardo Cadenas, Rogelio López Cuenca, Nuria Carrasco, Alicia Martín y Miguel Ángel Blanco- sirvieron de fondo para que el presidente andaluz, Manuel Chaves, diera por la tarde el pistoletazo oficial de salida al CAL en las salas del Palacio Episcopal, con una nutrida presencia de escritores, libreros, editores, periodistas y críticos literarios. Los actos oficiales se completaron por la noche con un concierto celebrado en el salón de actos de Unicaja, que bajo el lema Tres Voces reflejaba el nutriente mestizo de la cultura andaluza. La Orquesta andalusí de Tetuán, la cantante argentina Dina Rot, especializada en música sefardí, y la cantaora jienense Carmen Linares ofrecieron un discurso múltiple y musical.

La figura del director del CAL, el poeta cordobés Pablo García Baena, Premio Príncipe de Asturias de las Letras y Andalucía de Literatura, fue resaltada por unos y otros como emblema de la voluntad aglutinadora de un centro que aspira "a ser casa de todos" y "símbolo de tolerancia", según Carmen Calvo. "En este mundo hay pocas unanimidades y una de ellas es Pablo, pocas personas conozco que conciten tanto afecto, reconocimiento y comprensión", dijo Calvo, a lo que el poeta de Cántico, con su habitual mixtura de ironía y amabilidad, contestó que "eso de ser amigo de casi todos probablemente termine cuando el Centro empiece a funcionar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de enero de 1998