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VIOLENCIA EN EL ULSTER

Clinton condena la violencia entre protestantes y católicos y pide calma a la población norirlandesa

La ministra británica para Irlanda del Norte, Mo Mowlan, reconoció ayer la gravedad de la situación tras el asesinato, en menos de 24 horas, de un temido líder lealista disidente y del empleado de seguridad de una discoteca frecuentada por católicos. Mowlan descartó, no obstante, que vaya a presentar su dimisión tal como le piden los sectores lealistas. La comunidad política internacional, incluido el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, condenó el atentado y pidió calma a la población norirlandesa ante el temor a nuevas represalias en estos tensos momentos.

"Atravesamos un momento peligroso y no infravaloró la seriedad de la situación", señaló ayer Mowlan sobre quien pesa una petición de dimisión. Responsable británica de Irlanda del Norte, esta política de gesto decidido y actitud abierta se enfrenta estos días a uno de los más trágicos incidentes desde la restauración del alto el fuego del IRA."El problema está en el miedo y en la falta de confianza, particularmente en estos momentos, entre la comunidad unionista", declaró en una entrevista con la BBC.

El asesinato de Billy Wright, lealista radical y disidente de la Fuerza de Voluntarios del Ulster (FVL), en el recinto de la cárcel de Maze denota un agujero en el sistema de seguridad penitenciario que los responsables unionistas se apresuraron a denunciar. El hecho de que la acción tuviera lugar semanas después de que un activista republicano escapara, disfrazado de mujer y aprovechando una fiesta prenavideña, de esta fortaleza de máxima seguridad no facilita las cosas para Mowlan.

Un sinsentido

El eco de la violencia se escuchó también en Estados Unidos. El presidente Clinton, agente indirecto en el actual proceso de paz, condenó los atentados de forma categórica. "Los asesinatos que se están produciendo en este periodo navideño no tienen sentido en un momento en que la gente de Irlanda del Norte tiene genuinas razones para alegrarse ante las perspectivas de paz y seguridad para los años venideros", defendió en un comunicado el secretario de prensa de la Casa Blanca, Mike McCurry.La nota discordante provino de los grupos armados lealistas que recelan de la orientación del proceso de paz. La FVL, que dirigía Wright, denuncia que la integración del Ulster en la República del Norte es la lógica consecuencia de las negociaciones en su estado actual. Y en el comunicado de autoría del atentado de la noche del sábado, este grupo de disidentes advierte que "ampliará el radio de operaciones en las próximas semanas y meses". Una perspectiva que bien podría resultar en el objetivo que persiguen: el colapso del proceso negociador sobre el futuro de Irlanda del Norte.

Ken Mafinnis, del Partido Unionista, se hizo eco del malestar generalizado y criticó la "manipulación" del sistema de prisiones en un "estilo drásticamente peligroso". Maginnis ve en la relativa situación de autonomía de que gozan los presos de Maze, tanto republicanos como lealistas, un ejercicio del Gobierno británico para conseguir la confianza del Sinn Fein, rama política del IRA, en el proceso de paz.

La ministra declinó la dimisión que solicitan los unionistas, alegando que resultan prematuras. Hoy mismo presidirá una reunión con los responsables del Servicio de Prisiones y de la policía norirlandesa para estudiar las mejoras que se deben introducir en esta fortaleza que aloja a unos ochocientos activistas lealistas y republicanos. "Es una institución de máxima seguridad cuya gestión es diferente dada las circunstancias de Irlanda del Norte", confirmó Mowlan en referencia al excesivo poder que cada grupo de prisioneros ejerce dentro del recinto.

Grave preocupación

En la entrevista con la BBC, la responsable del Ulster aceptó que los grupos disidentes suponen "una grave preocupación", y señaló que los partidos norirlandeses se han unido a su petición de calma. "Es triste ver este aumento de violencia. Nada justifica tal acción independientemente del grado de provocación", señaló Maginnis en referencia al asesinato de Seamus Dillon por miembros de la FVL en represalia por la muerte de su líder.Las condenas de ambos atentados no se limitaron a suelo norirlandés. En la República de Irlanda, el ministro de Exteriores, David Andrews, relacionó "las obscenidades de los últimos días" con un intento de hacer descarriar el proceso de paz. Los responsables de ambas muertes no participan en las negociaciones, pero su amenaza de continuar la cadena de represalias puede influir en la decisión de las principales organizaciones lealistas que reconsideran su tregua en estas semanas. El regreso de las armas a Irlanda del Norte supondría el golpe final a un proceso que avanza lentamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de diciembre de 1997

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