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En contra de las memorias

A sus más de setenta años, Carmen Martín Gaite sigue teniendo una envidiable capacidad de entusiasmo y de autoexigencia. "Tengo ganas de seguir teniendo ganas". Lo único que no le apetece es escribir sus memorias. "Cuando sea mayor ya veremos. No me tienta escribir memorias, me gusta más hablar de cosas que abran ventanas. Todavía tengo ganas de abrir la ventana para ver y oír lo que pasa en el mundo. Bastante es seguir teniendo ganas de mirar y de vivir. Me ha costado mucho trabajo vivir y sobrevivir, y ahora que aún no estoy muy mal no me apetece escribir memorias. El yoyeo nunca me ha gustado. Siempre salen cosas que vas a disimular o contar de otra manera, o temas que te causarán mucho dolor. Igual cuando sea mayor... Ahora bastante tengo con ordenar y reflexionar.Ver su obra y parte de su vida reflejada en un libro le impresiona, cuenta. Cuando se siente desalentada recorre el pasillo de su casa madrileña o su estudio y se reencuentra con los cuadernitos que ha escrito a lo largo de su vida. En ellos está buena parte de la prehistoria de sus novelas. Siempre lleva una en el bolso, y allá donde va, sea en el autobús, el metro. o en una cafetería, toma notas. Carmen Martín Gaite sigue sin tener agente literario y escribiendo a mano. Los únicos aparatos que tiene en casa son un contestador automático y una máquina de escribir. "Tengo memoria visual y mental, a veces no sé dónde están las cosas, pero siempre acabo encontrándolas. La memoria se afila porque no tengo que delegar en una máquina. Por eso, quizá, tengo más memoria que otra gente de mi edad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de diciembre de 1997