La UE y Mercosur pretenden alcanzar un acuerdo de libre comercio en 1999

La Unión Europea y el Mercosur desarrollarán el próximo año un intenso proceso de negociaciones encaminado a alcanzar en 1999 el primer acuerdo de libre comercio entre dos bloques regionales. Durante su intervención en uno de los plenarios de la tercera cumbre del World Economic Forum sobre el Mercosur, el español Manuel Marín, vicepresidente de la Unión Europea, destacó el carácter pionero de esas negociaciones con los delegados de un bloque de 200 millones de personas, formado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay.

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Manuel Marín confía en poder elevar a finales de 1998, o a comienzos del siguiente, una propuesta de directiva al Consejo de Ministros de la Unión Europea proponiendo un acuerdo de contenido real con el Mercosur, y no puramente retórico, que pueda ser firmado en 1999, durante la prevista primera cumbre de jefes de Gobierno y de Estado de la Unión Europea y del grupo de integración más avanzado de América Latina. "Mercosur es para la Unión Europea el núcleo toncal de la integración latinoamericana", destacó Marín.Por su parte, el presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, aludió al interés catalán por este mercado emergente destacando que el 31,7% del total de exportaciones españolas a la región son catalanas. "Europa tiene que abrirse al mundo", afirmó.

Y mientras tanto los delegados gubernamentales latinoamericanos presentes en Sao Paulo se esforzaban por convencer a los 400 empresarios asistentes de que la estabilidad económica y política latinoamericana es mayor que la asiática, Thomas McLarty, asesor del, presidente norteamericano, Bill Clinton, para América Latina, reconocía las discrepancias internas existentes en los partidos demócrata y republicano sobre las condiciones establecidas por el grupo suramericano para comenzar las negociaciones de constitución del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Proceso irreversible

En ese sentido, el ministro de Economía de Chile, Álvaro García, cuyo país pertenece al Mercosur con un acuerdo de asociación, subrayó que el proceso de integración continental es irreversible, incluso sin la participación de Estados Unidos desde el inicio. Funcionarios de la UE, muy atentos a la evolución del bloque de integración más avanzado de América Latina, comentaban en privado que la consolidación del Mercosur entorpece los planes de Washington, más interesado en estos momentos en negociar con cada uno de los países de la región.Saliendo al paso de las advertencias efectuadas por quienes sostienen que, efectivamente, Estados Unidos pretende entorpecer la consolidación de Mercosur con iniciativas comerciales y maniobras políticas que distancian a Brasil y Argentina, el enviado de Clinton aseguró que su Gobierno no pretende dividir a los bloques regionales, ni interferir en las negociaciones. "No queremos forzar a nadie a firmar acuerdos", dijo en una de las sesiones más esperadas del foro.

La Asociación Brasileña para el Desarollo de la Industria Básica (ABDIB) aportó un dato que demuestra la magnitud del desafío: se necesitan 150.000 millones de dólares (unos 22,5 billones de pesetas) en infraestructuras para garantizar él funcionamiento de las inversiones en transporte, energía, gas y petróleo.

Aun reconociendo los problemas encontrados en el Congreso, el representante de Clinton espera que el presidente pueda desbloquear la resistencia legislativa para autorizar el fast track (vía rápida), que permitiría al Ejecutivo norteamericano la apertura de negociaciones más rápidas con América Latina. El vicepresidente de la Comisión Europea, siempre favorable al reforzamiento de las entidades regionales, manifestó alegrarse por las correcciones escuchadas en el World Economic Forum de portavoces del ALCA, que anteriormente citaban el Mercorsur como un riesgo para el multilaterismo y la globalización.Ponentes y observadores coincidieron en destacar la pujanza del Mercosur pese a los inevitables problemas de consolidación de un grupo en proceso de desarrollo los riegos sociales de los países asociados con mayores desigualdades sociales. Según Fred Steingraber, director ejecutivo de A. T. Kearney, "esta región tiene el tamaño y las condiciones como para competir con los tigres asiáticos y el NAFTA", aunque necesita incrementar su ahorro interno, la mitad del conseguido por los países asiáticos, y mejorar su sistema educativo. No descartó que las protestas sociales pueden retrasar el proceso de integración.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 12 de septiembre de 1997.

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