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DESAFIO TERRORISTA

Un grito unanime en Ermua: "¡A por ellos!"

"¡A por ellos!" "¡Asesinos!". Los vecinos de Miguel Ángel Blanco soltaron de golpe la ira, la desesperación y la rabia contenidas durante 48 horas, el macabro plazo fijado por ETA para asesinar al concejal. Miles de personas llevaban horas frente al Ayuntamiento, en medio de un espeso silencio, cuando empezaron a llegar las primeras noticias sobre la persona encontrada en Lasarte maniatada y con dos tiros en la cabeza. Cuando desde el balcón el alcalde confirmó que se trataba de Miguel Ángel Blanco, la multitud estalló. De nada valían los esfuerzos M primer edil, Carlos Totorica, llamando a la serenidad, a "no ser como ellos". "Que no, que no", respondían los habitantes de la localidad vizcaína.

Miles de ermuarras habían pedido, rogado y exigido a ETA que no cumpliese su amenaza y que dejase con vida al economista de 29 años. En silencio y a gritos. Con velas, carteles y miles de globos azules. Pero ETA no escuchó el clamor de una ciudad que lleva paralizada desde el pasado jueves. A las 17.30 horas de ayer la villa de 18.000 habitantes supo que la banda terrorista había intentado acabar con la vida de uno de sus hijos. Y estalló."Asesinos".. "Asesinos". El grito ahogaba las palabras del alcalde, el socialista Carlos Totorica, que acababa de anunciar que Miguel Ángel había sido hallado muerto. Aún no se sabía que al concejal le quedaba un hálito de vida. Hubo voces contra ETA y pidiendo la expulsión de Euskadi de Herri Batasuna. Había lágrimas en muchos rostros y algunas personas se desmayaron. El alcalde rogaba insistentemente a sus vecinos que no se dejasen llevar por el odio. "No se puede construir una sociedad desde el odio, eso es lo que ellos desean, pero no les vamos a dejar", gritó.

Sobre las seis, a instancias del edil y del resto de la corporación, la multitud echó a andar en una manifestación de repulsa. Intentaban caminar en silencio, pero seguian oyendose gritos que reclamaban "muerte por muerte" y que arreciaban cuando la multitud pasaba junto a carteles con consignas abertzales.

Poco antes de empezar la manifestación, la familia de Miguel Ángel Blanco había salido en dirección al hospital donostiarra de Nuestra Señora de Aránzazu. Sus rostros reflejaban serenidad. Los vecinos, que han velado frente al número 11 de la calle Iparaguirre desde que se conoció el secuestro, les despidieron con un aplauso.

La marcha apenas había comenzado, bajo el tañido de las campanas de la iglesia, cuando se supo que Miguel Ángel aún estaba vivo. Los ermuarras regresaron al Ayuntamiento, en busca de noticias sobre el estado del concejal. y. siguieron coreando frases como: "A los presos de ETA, tiro en la nuca" o "ETA al paredón".

El alcalde de Ermua convocó para última hora de la tarde de ayer un pleno extraordinario para rechazar el secuestro y atentado sufrido por su compañero de corporación. Amigos del único edil de HB de Ermua, Jon Cano, entregaron ayer a todos los medios de comunicación. un texto manuscrito en el que pedía, a título personal que ETA liberase al concejal del PP "sano y salvo". Además, pedía al Gobierno que acercase a los presos vascos a Euskadi.

A las siete de la tarde, el alcalde, Totorica convocó una nueva marcha silenciosa hacia Eibar, a apenas tres kilómetros de Ermua a los que recorría Miguel Ángel cada día para trabajar en la empresa Eman Consulting. Ermua y Eibar están en el límite entre Vizcaya y Guipúzcoa, un pueblo a cada lado de la muga (frontera). Ambos están gobernados por el PSE y durante años han recogido emigración de distintos puntos de España. Muchos gallegos, como los padres de Miguel Ángel. Desde ambos pueblos partieron los vecinos para unirse en una sola marcha.

"Lo esperábamos porque ETA siempre mata", aseguraba Totorica en la cabecera sin poder ocultar su indignación. Un sentimiento común a cada uno de los cerca de 14.000 hombres, mujeres y niños que durante más de tres horas llenaron cerca de un kilómetro de los tres que separan el centro de Ermua del de Eibar. Junto a Totorica y su corporación iba el alcalde de Eibar, Iñaki Arriola.

El silencio sólo se vio roto por los gritos de "Miguel, Miguel" y "democracia sí, locura no" y aplausos, muchos aplausos, Había gente en las aceras y ventanas que, además de aplaudir, se sorbía las lágrimas.

El paso por la herriko taberna de Eibar (la sede social-bar de Herri Batasuna) provocó nuevos gritos de "ETA, asesina". La siguiente parada fue en Eman Consulting. Dos compañeros de Miguel Ángel descolgaron la pancarta que presidía el local y se situaron al frente de la marcha. En el cartel se podía leer en euskera y castellano: "Miguel. Te esperamos. Tus compañeros".

Pese al desenlace, aún se. creía que los esfuerzos habían servido para algo. "La: libertad no nos la va a dar nadie. Ermua es un ejemplo para todo Euskadi", decía Totorica. Mucho más pesimista era el concejal del PP Jesús Villoria: "Por tercera vez ETA ha demostrado que lo que promete lo cumple. La ejecución está hecha".

Ermua, que se reunía anoche a las diez para rezar por Miguel Ángel, saldrá, hoy de nuevo a la calle para mostrar su rechazo a ETA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de julio de 1997

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