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Bruselas y un triángulo amoroso centran una novela de Soler-Espiauba

Dos mujeres que se aman y un hombre que no desea amor sino un matrimonio utilitario forman el singular triángulo con el que Dolores Soler-Espiauba (novelista, investigadora de la lengua y profesora de español en Bruselas) ha construido el armazón de su última novela, La mancha de la mora (Ediciones B), que ayer se presentó en Madrid. "Siento como mía la frase de Pessoa, 'Mi patria es mi lengua'. La lengua es lo más profundo que tiene el ser humano, lo más importante. Nadie tiene derecho a quitarte tu lengua materna", afirma la escritora.Soler-Espiauba no se recrea solamente en el lenguaje recuperado, se ha propuesto otros retos. "De una parte, se trata de dar protagonismo a la Europa comunitaria y a esa ciudad, Bruselas, que es tan peculiar. Una ciudad oscura, húmeda, triste, intolerante... También he querido poner de relieve el racismo, la xenofobia, porque mi novela es absolutamente actual, pegada a la realidad de ahora mismo", dice la autora.

"Quiero hacer un testimonio sociológico de la Europa de fin de siglo, cristiana y totalmente egoísta", afirma. A la hora de escribir, Dolores Soler declara que es rápida. "No me releo", señala la autora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de mayo de 1997