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La exposición de los premios FotoPres muestra las tinieblas de un ciego y la luz de las bodas

Lo mejor del trabajo de 126 fotógrafos se expone desde el próximo viernes en Barcelona

La historia de Joan Durban y ¡Vivan los novios! son las dos series fotográficas que han logrado acaparar los premios FotoPres de este año. Ambas han sido realizadas por el mismo fotógrafo: Txema Salvans (Barcelona, 1971). Mientras la primera serie muestra la tragedia de un hombre joven condenado a una progresiva ceguera, la segunda juega con el ritual de las odas en nueve imágenes diferentes. Un total de 126 autores aspiraban a este premio, el más importante de fotoperiodismo en España. Una exposición, que podrá verse desde el próximo viernes al 27 de julio en el Centro Cultural de la Fundación La Caixa de Barcelona, ha reunido lo mejor de esta edición.

Tras diversos altibajos, la decimotercera edición de FotoPres -el concurso de fotoperiodismo español más importante, realizado por la Fundación La Caixa desde 1982- se ha consolidado en esta última convocatoria con una fórmula mixta: por un lado, un concurso en su pura versión tradicional, y, por otro, una generosa oferta de financiación de proyectos fotográficos.Dos apartados bien diferenciados que, por una parte, están destinados a "premiar aquellas fotografías que consigan captar la esencia de un acontecimiento desde el punto de vista personal y con una especial habilidad fotográfica" (el concurso), y, por otra, las becas, cuya finalidad es la de constituir "una ayuda a los fotógrafos profesionales para elaborar aquellos proyectos que por su dimensión o por motivos presupuestarios quedasen fuera de su alcance".

Este año, y por primera vez desde su fundación, FotoPres otorga su máximo galardón a dos series hechas por el mismo fotógrafo: La historia de Joan Durban y la serie i Vivan los novios!, registradas por Txema Salvans (Barcelona, 1971).

Seleccionado entre un total de 126 autores aspirantes al primer premio del concurso, sus fotos forman parte de la muestra -que puede verse desde el 30 de mayo al 27 de julio en el Centre Cultural de la Fundación La Caixa de Barcelona- junto a los trabajos de Cristina García Rodero y los de Juan Ignacio Lobo, acreditados ambos con el segundo y tercer premio, respectivamente. La exposición incluye las producciones realizadas por nueve autores, seleccionados entre los 135 aspirantes a la financiación de proyectos.

Sin vista

La historia de Joan Durban narra en clave subjetiva un relato de miedos, concretamente los propios del autor, el bien más preciado para un fotógrafo: la vista. Para ello hace suya, con una cuidada estética en blanco y negro, el día a día de un joven de 32 años -Joan Durban- al que hace meses le pronosticaron una pérdida progresiva de la visión que irremediablemente le llevará con el tiempo a la ceguera.

Para la colección de ocho fotos ¡Vivan los novios!, tres fueron los escenarios -Barcelona, Nápoles y La Habana- que Txema Salvans escogió para infiltrarse en las ceremonias nupciales, junto a los fotógrafos profesionales que por encargo cubrían estos acontecimientos y así poder realizar en clave irónica su ensayo.

El segundo premio fue la serie Georgia, de Cristina García Rodero. Se trata de las imágenes con las que esta fotógrafa, premio nacional del Ministerio de Cultura, obtuvo un galardón en la categoría de reportajes de la vida cotidiana de la edición de 1996 del World Press Photo y que ya se exhibieron en la exposición y publicación Testigos, de la Organización No Gubernamental Médicos Sin Fronteras (Madrid, octubre de 1996). Junto a ella, también destaca José Ignacio Lobo, con Ave María, una serie sobre la religiosidad popular y sus ritos.

Junto a los premios FotoPres, se conceden las becas del mismo nombre. A las puertas de un nuevo milenio es el lema general de mayor rentabilidad de esta convocatoria. Una propuesta lo suficientemente genérica -y a la vez tan paradójicamente concreta- que sirvió de referente para el análisis visual de seis temas claves de la sociedad en este final de siglo: el Tercer Mundo, la ecología, las relaciones personales, las epidemias con las que nos ha tocado convivir, el nuevo orden en el mundo laboral y las transiciones en los países del Este.

Todo ello se tradujo en la peculiar visión de los nueve fotógrafos destacados.

Así, José Ramón Bas captó lo vigente de las contradicciones del pueblo cubano, y Atín Aya lo hizo con la evolución del paisaje de las marismas del bajo Guadalquivir, cuya perspectiva tradicionalmente ganadera se ha transformado radicalmente a consecuencia del cultivo del arroz.

Junto a ellos se encuentran las instantáneas de Francis Tsang, con las que realiza un seguimiento total del ciclo productivo del tabaco, desde las plantaciones hasta su consumo en espacios públicos y privados, haciendo especial hincapié en los rechazos sociales que lleva consigo su consumo en los últimos años.

Tribus

La peculiar visión etnográfica del fotógrafo José Antonio Carreras sirvió de base para hacer unos retratos, nada convencionales, de una tribu de indios yamomanis, situada en el extremo meridional de Venezuela.

La cámara de Sandra Balsells reflejó fielmente el inicio de los conatos de levantamiento de la oposición contra el Gobierno serbio en la antigua Yugoslavia, y Luis Dávila confeccionó un diario fotográfico visto a través de la óptica de un grupo de obreros que manifiesta la progresiva desaparición de la minería asturiana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de mayo de 1997