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Las empresas españolas de diseño exhiben sus grandes éxitos

"El diseño como sinónimo de calidad implica consumo", afirma Josep María Tremoleda, presidente de la Red de Empresas de Diseño (RED), que reúne a una treintena de industrias españolas que han incorporado el diseño en todo el proceso de producción, y distribución de sus piezas. Para demostrarlo, la RED, con el patrocinio de la Dirección General de Comercio de la Generalitat, presentó ayer una exposición de los productos de mayor éxito de las empresas que la integran.La exhibición, abierta hasta el 17 de mayo, se presenta en el centro comercial L'Illa Diagonal de Barcelona, donde, con montaje de Fernando Marzà, se ha situado una plataforma accesible que en forma de pasillo permite al visitante observar los 22 productos seleccionados por otras tantas empresas y conocer los datos que demuestran su éxito en el mercado.

Medio millón de ediciones de los accesorios de baño de la serie Llívia, diseñados por G. Bernal y R. Isern para la empresa Sellex; 180.000 de la lámpara Gira, de Massana / Tremoleda/Ferrer para Mobles 114; 81.000 del perchero Espiral, de M. Ferrer para Miscelània; 20.000 de la estantería Literatura, de V. Martínez para Punt, y 10.000 de la mesa Sube y baja, de R. Heritage para Disform, son algunas de las cifras que dan cuenta del éxito de estos productos.

Exportaciones

"Un factor importante es que la mayoría de estos productos tienen un mercado internacional, porque las empresas de la RED exportan entre el 25% y el 50% de su producción", señala Tremoleda. La campana extractora de humos Diáfana, diseñada por Óscar Tusquets y Lluís Clotet en 1979 para B. D., por ejemplo, se exporta a más de 25 países, desde Alemania a Lituania pasando por la India. El dietario de mesa Dia-Dia, diseñado por André Ricard para Vilagrasa, se exporta a todos los países de la Unión Europea. La silla Enea, de Josep Lluscà para Enea, puede comprarse en 18 países, desde Nueva Zelanda a Israel, y, por poner otro ejemplo, la tela Rigoletto, diseñada por Perico Pastor para Marieta, se exporta a cinco países, desde Suecia a Italia.

La exposición, pese a su carácter modesto, se presenta a modo de manifiesto en el marco de una Primavera del Diseño en la que se ha optado más por los aspectos teóricos y artísticos del diseño que por su carácter comercial. Tremoleda afirma: "El objetivo de la exposición es romper con el mito de que diseño quiere decir producto caro o anticomerciaV. En su opinión, adoptar el diseño en todo el proceso industrial es la única forma en que las empresas españolas pueden ser competitivas. Y, añade Tremoleda, no hace falta ofrecer continuas novedades al público: "Éste es un mito falso. La calidad del producto determina su vida en el mercado y está demostrado que los que están bien diseñados tienen una permanencia muy larga".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de abril de 1997