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Javier Mariscal considera que diseñar objetos es "una declaración de amor"

El dibujante enseña sus últimos muebles y la mascota de la Expo de Hannover

El diseñador, dibujante y pintor Javier Mariscal (Valencia, 1950) abandonó ayer la Primavera del Diseño de Barcelona para presentar en Madrid una colección de muebles y lámparas y el proceso de la mascota Twipsy, de la exposición de Hannover del año 2000. "El trabajo del diseñador, donde se une la comunicación y el arte, es una declaración de amor" declara. Mariscal mezcla todo en la memoria: el cubismo, el surrealismo, Calder, Miró y las hermanas Gilda, para desarrollar un lenguaje popular. "No me interesa inventar palabras; me importa hacer frases".

La exposición con objetos de Mariscal, abierta hasta el 14 de mayo en la galería BD de Madrid (Villanueva, 5), contiene sobre fondos en blanco y negro "los muebles amorosos de Moroso", una colección de silla, sillón y sofá para esta firma italiana, dos lámparas, una serie de apliques de pared y un amplio mosaico con imágenes de la mascota Twipsy de la Expo 2000 de Hannover, cuyo proceso de elaboración, desde su formación en una estrella, se puede seguir en un vídeo.Mariscal llegó ayer a Madrid desde la capital de las imágenes gráficas y objetos, Barcelona, con su Primavera del Diseño. "Hay dos ciudades que se unen al diseño. Milán es la ciudad de la industria donde el diseño es un hecho real, tiene vitalidad y potencia. Barcelona nunca se podrá comparar, porque en España no tenemos una industria tan desarrollada, pero ofrece un nivel cultural y una reflexión, propuestas arriesgadas y discusión sobre el hecho cultural y el diseño", declara Mariscal.

El dibujante valenciano, residente en Barcelona desde 1971, ha crecido, desde su aprendizaje en las escuelas Elisava y Eina, con el destino del diseño español, con los trabajos gráficos en revistas de los setenta, sus muebles amorales, la colaboración con Menphis de los ochenta y la mascota olímpica Cobi que identifica los noventa. "El diseño ha dejado de ser noticia y está madurando, porque también madura la industria. El mundo del diseño está presente en algún rincón de la vida cotidiana. La ecología, que apareció en los ochenta, es ahora más evidente, tiene en cuenta el entorno, la forma de fabricar, el envejecimiento del objeto y su posterior reciclaje. El diseño es una actividad responsable".

La exposición de Madrid, según el diseñador, es un ejemplo del trabajo de las 18 personas del Estudio Mariscal, donde se relacionan la gráfica de la mascota Twipsy con las formas y colores de los muebles. "La mascota y los muebles amorosos de Moroso tienen un trabajo gráfico, con formas cubistas de claras referencias. La finalidad es crear un objeto cómodo y con una carga cultural importante y, en el otro caso, resolver un problema de comunicación de un evento mundial, de una feria, de una Expo en el carismático 2000. Los dos parten de un trabajo muy gráfico, se mueven, tienen vida propia y tratan de representar el sentimiento de nuestros días, una manera de ser y de vivir. Son objetos acostumbrados a viajar deprisa, a conocer la naturaleza a través de los medios electrónicos y no a vivirla como en los siglos anteriores al XIV".

"Soy muy mal intérprete", dice Mariscal al referirse al trabajo colectivo del estudio, comparable a la realización de una película. "Escribo la música y ellos la interpretan". Señala que el trabajo del diseñador "es una declaración de amor". En el archivo de Mariscal entra todo. El cartel de la exposición dedica un recuadro a una foto de la memoria, con reproducciones de obras de Kandinsky, Miró, Picasso y Calder y sillas de Ferrari-Hardoy y Jacobsen. "Me han servido y me han ayudado objetos de otros diseñadores o las películas de Woody Allen. Poder entrar a saco, meter mano hasta los calzoncillos a Calder, Matisse o Picasso y mezclarlos en la turmix con las hermanas Gilda, con los objetos que nacieron con una gran energía en los años cincuenta, con el pop art, con todas las cosas bellas, los cromos y comics de pequeño, miles de películas e imágenes que te han fascinado. Todo lo mezclo de manera natural".

Lluvia mágica

Mariscal dice que su sistema de trabajo es "muy intuitivo" y posteriormente lo explica con la lógica; cuando está empapado de influencias descubre a Calder o Tati, comenta con su hija las películas de Charlot o las canciones de los Beatles. "Entonces cae un chaparrón, una lluvia mágica". Afirma que los niños son "los más listos del planeta y el mejor público del mundo". Entienden sus personajes, el lenguaje de las vanguardias -"que ha estado guardado en el templo de la sabiduría del hombre blanco, europeo y culto"- o los "bichos abstractos, garabatos mironianos" que ha diseñado para un parque temático en Italia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de abril de 1997