Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Siete relatos de Sacks exponen el lado positivo de la enfermedad

Convertir un caso clínico en un apasionante relato es una de las grandes virtudes que Oliver Sacks (1933). La otra ha sido transformar esos casos clínicos en algo cercano, entrañable incluso, y dotarlos de una normalidad que la propia. enfermedad les negaba. Popular por sus libros Despertares -convertido en película taquillera- y El hombre que confundió a su mujer con un sombrero -transformado en ópera-, Sacks acaba de ver publicada su última recopilación de relatos / casos clínicos con el título de Un antropólogo en Marte. "Las narraciones de enfermedades y supervivencias son una necesidad cultural", afirma el neurólogo y escritor británico.

Un antropólogo en Marte (Anagrama) recoge siete relatos paradójicos narrando otros tantos casos de alteraciones neurológicas que han provocado en cada paciente cambios radicales en su manera de percibir el mundo exterior y, por tanto, de vivirlo. "Para mí es fundamental la relación que se establece entre enfermedad e identidad y la forma en que la gente reconstruye su mundo y su vida a partir de esa enfermedad", explica Oliver Sacks. "Todos los casos que expongo en este libro han descubierto una vida positiva que surgía tras una enfermedad. El pintor que tras perder la visión del color no desea recuperarla. El ciego de nacimiento que recobra la vista hacia la mitad de su vida y no puede soportarlo. La mujer autista que encuentra en el autismo una parte de su identidad... Pero no quiero parecer sentimental ante la enfermedad. No estoy recomendando que se haya que ser ciego, autista o padecer el síndrome. de Tourette, en absoluto, pero en cada caso una identidad positiva ha surgido tras algo calamitoso. A veces la enfermedad nos puede enseñar lo que tiene la vida de valioso y permitirnos vivirla más intensamente".

Ausencia de curación

Los siete casos que expone Sacks en este nuevo libro tienen un denominador comun: la ausencia de curación, entendida como erradicación de la enfermedad. "Nada más lejos que querer parecer antiterapéutico, añade el neurólogo británico. "Cuando la enfermedad puede ser curada, la curamos pero en la mayoría de casos la curación no está a mi alcance". Sacks reconoce que esa ausencia de curación le produce, como a muchos otros neurólogos, una cierta sensación de frustración. "A menudo te sientes frustrado pero no tanto como hace 20 o 30 años porque cada día se dispone de armas más eficaces. Además, cuando no hay medios para curar siempre puedes hacer algo por arreglar la vida del paciente". "Entiendo la medicina como una combinación de arte y ciencia de tal forma que sea emocionante para todo el mundo. Creo que hay que estudiar la enfermedad con la sensibilidad de un novelista y tener siempre en cuenta la relación de cada enfermo con su enfermedad y con el resto de gente", afirma Sacks.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de abril de 1997