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Una pareja de hermanos con hijos abrirá el registro de uniones de hecho de Cambre

El PP no apoya la iniciativa, pero felicita al PSOE por ella

El registro de uniones de hecho de Cambre (La Coruña), cuya apertura fue aprobada anoche por el pleno del Ayuntamiento, nacerá desafiando el tabú más ancestral de la humanidad. Daniel Moya Peña, de 38 años, y su hermana Rosa María, de 42, se inscribirán de inmediato como pareja y padres de dos hijos. El PP fue el único grupo que no apoyó la aprobación del nuevo registro, abierto a las relaciones entre consanguíneos y a las uniones de más de dos miembros, aunque su portavoz municipal no tuvo empacho en felicitar a los socialistas por la iniciativa.

Daniel y Rosa llevaban mucho tiempo esperando una noticia así. "Es como si a un maqui escondido en el monte le dicen de repente que ya es legal", exclamó Daniel, reponiéndose del asombro, cuando los periodistas que rodeaban su casa le comunicaron que el Ayuntamiento iba a aprobar una iniciativa que le permitirá sacar a su familia de la clandestinidad.Fueron precisamente Daniel y Rosa quienes hacen más de un año se dirigieron a la institución municipal para pedirle que reconociese su relación de pareja. Hasta ayer no habían vuelto a saber nada más. "Lo increíble es que esto se haga realidad en un pueblo pequeño y no en Madrid o La Coruña", razonaba Daniel, alicatador de profesión en paro desde hace una semana.

Si algún guionista de telenovelas tuviese la ocurrencia de fabular una historia como la de Daniel y Rosa, probablemente se quedaría sin empleo. Pero no hay nada más inverosímil que la realidad. Sus padres se separaron cuando ambos eran muy pequeños y vivían en Madrid, su ciudad natal. Ella y una hermana se quedaron con la madre, que por falta de medios económicos las entregó a un orfanato. El se fue a La Coruña con el padre.

Hace 18 años, durante un viaje de Daniel a Madrid, coincidieron en una discoteca. Volvieron a verse varias veces más y se enamoraron. Cuando comenzaron a contarse su vida ataron cabos y descubrieron que los apellidos no eran la única afinidad entre ellos. La fuerza del tabú los empujó a separarse. "Pero no pudimos soportarlo más de seis meses", recuerda Daniel.

Comenzó entonces lo que Daniel define como "un calvario". Aunque nacieron dos hijos, Cristina, que ahora tiene 11 años, e Iván, a punto de cumplir cinco, la suya era una "doble vida, siempre furtiva, escapando de Madrid a Alicante y de Alicante a La Coruña, enfrentados a parte de la familia y presentando a sus hijos como sobrinos.

Pero en Cambre, un municipio de 15.000 habitantes, repartidos entre zonas eminentemente rurales y algunas urbanizaciones dormitorio de La Coruña, encontraron una inesperada tolerancia. "Se han portado de maravilla", dice Daniel agradecido, "nunca nos han mirado mal y los niños tampoco han tenido ningún problema en la escuela". La misma tolerancia mostraban ayer los habitantes del pueblo tras enterarse de la decisión municipal. Entre los numerosos vecinos abordados en la calle resultaba difícil hallar críticas a la propuesta de admitir las uniones de más de dos personas o entre consanguíneos. "Cada uno es dueño de su vida", era la respuesta más escuchada.

El vicesecretario general del PSOE gallego, Miguel Cortizo, reconoció que la iniciativa de sus compañeros de partido ' en Cambre es "atípica" pero la consideró "positiva" por, mucho que Ios bieripensantes vayan a decir que se están legalizando perversiones sexuales". Tanto Cortizo como los socialistas del municipio precisaron que la unión de más de dos personas no presupone la existencia de un vínculo sexual entre ellas. El teniente de alcalde Augusto Rey puso el ejemplo de tres viudos del pueblo que viven juntos y comparten sus pensiones, por lo que podrían registrarse para reclamar ciertos derechos". "No se trata de convertir esto en la meca de la poligamia", matizó Rey.

La consejera de Familia de la Xunta, Manuela López Besteiro, del PP, dijo que el caso de Cambre es "puntual" y no tendrá consecuencias jurídicas. Los concejales populares de la localidad se abstuvieron en la votación de anoche pero, lejos de convertir el asunto en piedra de escándalo, incluso felicitaron a los socialistas por la idea.

Por otra parte, Convergencia i Unió (CiU) propuso ayer en el Congreso de los Diputados que los padres puedan desgravar en la declaración del IRPF los regalos de boda que hagan a sus hijos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de abril de 1997