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ARCO 97

La fotografía se afirma y enriquece como lenguaje híbrido

El presidente José María Aznar realizó ayer su primera visita oficial al Centro de Arte Reina Sofía para presentar las siete obras de Picasso adquiridas a los herederos del artista que se expondrán dentro de la colección permanente junto al mural Guernica. La compra (cifrada en unos 3.000 millones de pesetas) de estas obras, fechadas en la década de los 30, fue uno de los objetivos -y logros- culturales del equipo de Carmen Alborch. En representación de la familia del artista estuvo Claude Picasso, hijo del pintor, quien por la mañana regaló al museo el dibujo Hombre de pie con cordero. Aznar destacó el buen uso que se puede hacer de la ley tributaría en beneficio de la cultura, pero prefirió no contestar a las preguntas de los periodistas. "No provoquéis", fue, su única respuesta.

, Ya prácticamente no existen las galerías especializadas en fotografía, pero eso no significa un retroceso sino todo lo contrario. Es lo que se desprende de un recorrido por Arco 97, donde las galerías incorporan la fotografía como una más de las expresiones artísticas. Por lo demás, tanto la fotografía como la escultura o la pintura tienen unos límites formales cada vez más difusos. Una mezcla de estilos que multiplica las posibilidades expresivas.Un viejo manual de fotografía decía en su primera página que fotografiar es pintar con la luz. Ésa es una definición que encaja con el espíritu de gran parte de las obras de este género que se exhiben en Arco, no por el proceso más convencional de reproducir lo real sino por la posibilidad de crear con él lo ideal.

Patrick Painter Editions expone en Arco obras de Edward Rusha y de John Baldessari, dos artistas emblemáticos en la incorporación de la foto como lenguaje plástico. La serie fotográfica de intención narrativa es una de las tendencias más seguidas. Los trabajos de la francesa Sophie Calle (Luis Adelantado) o del norteamericano Andrés Serrano (Juana de Aizpuru) han marcado un rumbo que siguen otros artistas con distintas intenciones y resultados. Miguel Ángel Gaüeca (Galería Espacio Mínimo) o Cueto Lominchar (Postpos) van en esa línea.

Las obras de los brasileños Rosangela Renno, Vik Muniz o Miguel Río Branco en la galería Camargo Vilaça combinan el testimonio con la elaboración conceptual del artista.También responden al relato los trabajos de la peruana Milagros de la Torre y los de la mexicana Tatiana Parcero. en la galería neoyorquina Carla Stellway. En la galería italiana Marco Noire, la fotógrafa iraní Shirin Neshat denuncia la represión a la mujer musulmana.La manipulación técnica también se hace con objetivos plásticos, como los que propone el colombiano Oscar Muñoz (Galería Garcés Velásquez); Txuspo Poyo en la galería neoyorquina Elga Weimar, Juan Pablo Ballester (Marta Cervera) y Bernardo Salcedo (El Museo).

El camino de ida y vuelta entre escultura y fotografía se topa, en Arco con dos artistas españoles. Tanto Miquel Navarro (Luis Aelantado) como Txomin Badiola (Soledad Lorenzo) han encontrado recientemente en la fotografía un apoyo paralelo para sus ideas escultóricas.

Entre los fotógrafos españoles se pueden encontrar trabajos de Valentín Vallhonrat (Elba Benítez), Gonzalo Puch (Buades), Ciucco Gutiérrez y Eugenio Vizueta (Rita García), Miguel Catalá (Rosa Hernández), Manuel Vilariño (Ad Hoc) o Manel Esclusa (Trama).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de febrero de 1997