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Los 'ecofines' se enfrentan al alemán Theo Waigel

El Ecofin se jugaba anoche no sólo su prestigio como organismo capaz de llegar a acuerdos, sino también el de la cumbre que hoy celebran en Dublín los jefes de Estado o de Gobierno de la Unión Europea, e incluso posibles turbulencias futuras en los mercados.Los ecofines discutían duramente sobre la cláusula eximente de las multas a los países que superen el techo máximo de déficit (3% del PIB), el último gran obstáculo del Pacto de Estabilidad que deberán cumplir los países incorporados a la unión monetaria. El alemán Theo Waigel reclamaba, como lo ha venido haciendo siempre un esquema rígido. Los demás postulaban otro más flexible.

Por la mañana, en el Parlamento alemán (Bundestag), Waigel había exigido sanciones claras y que se diera una "definición verificable de todas las excepciones a la regla".

En el Ecofin, la mayoría apoyaba la solución de compromiso belga o las otras variantes de la misma escritas por la presidencia irlandesa, que permiten mayor discrecionalidad al apreciar "circunstancias excepcionales", siempre que se demuestre el carácter brusco de la recesión.

Algunos lo dijeron claramente a la entrada de la reunión. Lo hizo el luxemburgués Jean Claude Juncker: "No queremos mecanismos rígidos". Y también el canciller del Exchequer, Kenneth Clarke: "Estoy más cerca de Francia que de Alemania".

¿Por qué Alemania propugna el 2% negativo como tope de máxima flexibilidad? Porque en el último cuarto de siglo las diferencias entre un año de vacas gordas y otro de vacas flacas, entre la expansión y la recesión, nunca han superado la cuota de dos puntos o dos puntos y medio del PIB. Pero eso no es así en los otros países. El Reino Unido ha oscilado entre 1998 y 1993 entre un déficit del 7,8% y un superávit del l%; y Francia, entre un déficit del 1,2% y otro del 5,8%.

La cláusula de Waigel sirve para Alemania, pero no sirve para los demás países. Además de este litigio, el tenaz ministro alemán no quería otorgar ningún papel a la Comisión en el procedimiento para establecer las multas, contra la opinión sostenida por otros muchos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de diciembre de 1996