VI CUMBRE IBEROAMERICANA

El primer encuentro entre Aznar y Castro concluye en un rotundo fracaso

El desencuentro entre José María Aznar y Fidel Castro se ha consumado. El presidente del Gobierno español aprovechó la casualidad de estar sentado junto al presidente cubano en el primer almuerzo oficial de la VI Cumbre Iberoamericana para marcar unas distancias con Castro que hacen prácticamente imposible una entrevista a solas. "No tengo nada contra Cuba, tengo todo contra tu régimen", dijo Aznar a Castro, según precisó una fuente del Gobierno español. Aznar, tras la conversación con Castro de la comida, endureció su discurso ante el plenario con una frase no incluida en la redacción original: "Todos los países de la comunidad hemos hecho progresos en la última decada en la democracia y en el desarrollo. Algunos, con su mensaje o con su insistencia negativa y catastrofísta, sólo pretenden enmascarar su falta de voluntad para entrar en la senda de la democracia, la libertad y el progreso".

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Fuentes diplomáticas españolas dijeron que en' la conversación mantenida durante la comida "se guardaron las formas pero se dijeron varias verdades". A ésto siguió una clara alusión crítica de Aznar al régimen castrista ante los asistentes a la VI Cumbre Ibeoramericana.

La víspera de. la comida ya se había producido el primer desencuentro: Castro, por razones no suficientemente explicadas, cancelaba una reunión con Aznar anunciada como inminente por la delegación española. Horas antes se había producido un encontronazo diplomático que marcaba el rumbo de colisión que han tomado las relaciones entre Madrid y La Habana. La inesperada difusión de un documento diplomático cubano por la delegación española en una reunión de ministros de Exteriores originó un crispado debate entre Fernando Villalonga, secretario de Estado de Cooperación Internacional, y el ministro de Exteriores cubano, Roberto Robaina.

La tensión entre las dos delegaciones -la española está encabezada por Villalonga porque una gripe "inoportuna" retuvo en Madrid, al ministro de Exteriores, Abel Matutes- puede situar las relaciones bilaterales a un nivel incluso peor al que se vivió en 1090, con la denominada crisis de las embajadas".

Con la divulgación de la nota verbal enviada por la Embajada -de La Habana en Madrid al Ministerio de Exteriores español, Madrid pretendía demostrar que La Habana mantiene un doble lenguaje: a favor de la democracia en las cumbres internacionales y en defensa del, socialismo monopartidista en otros ámbitos.

El canciller cubano respondió que desconocía la existencia de ese documento, que aparentemente sólo había sido remitido al Ministerio de Exteriores español, y subrayó que la posición oficial de Cuba sobre la gobernabilidad es la que se expresa en el documento oficial de la cumbre. Según fuentes diplomáticas españolas, Robaina en privado explicó que el texto es una respuesta a las constantes "infamias" que miembros del Gobierno del Partido Popular (PP) vierten sobre el régimen cubano. Estas mismas fuentes señalaron que aunque por consenso de los ministros de Exteriores, y a peticion de Mexicó, la nota verbal cubana no se incorporó como documento de trabajo de la cumbre, la secretaría española había realizado sufientes copias como para que fuera conocida por todas las delegaciones que asisten a la cumbre.

La tensión en la reunión cedió, según las mismas fuentes, al desmarcarse Cuba de la nota verbal y recalcar su "adhesión" al espíritu claramente democrático del documento final de la cumbre, que sirá conocido como la Declaración de Viña del Mar, ya que se aprobará hoy en esa ciudad costera donde concluye la. reunión.

Con estos precedentes, el almuerzo que reunió ayer a Aznar y Castro había suscitado la atención del resto de las delegaciones. El presidente uruguayo, Julio María Sanguinetti, sentado al otro costado de Castro, ofició de cordial mediador en una conversación que no acababa de arrancar. Según fuentes diplomáticas españolas, Aznar indicó al líder cubano que si se producía un desencuentro entre ambos, no sería él el responsable.

"No tengo inconveniente * en reunirme contigo, pero tú no has querido", dijo a su interlocutor el jefe del Ejecutivo español. Y añadió: "Yo fumo puros habanos, pero me los compro yo". Castro suele enviar cajas de cigarros a mandatarios y líderes políticos amigos, como el ex presidente del Gobierno y líder del PSOE Felipe González.

."Yo no tengo inconveniente en mover pieza en mi posición, si tu haces un gesto para abrir Cuba a la democracia. Estoy dispuesto a ayudarte y poner a la Unión Europea de tu lado si tu mueves pieza en la democratización de tu país. No tengo nada contra Cuba, tengo todo contra tu régimen", le espetó Aznar.

No parece que el líder cubano accediera a los requerimientos de Aznar, a quien se quejó del apoyo de su Gobierno a la Fundación Hispano Cubana que agrupa al grueso de la oposición anticastrista en España y a destacados miembros del PP. La misma queja, de manera informal, fue trasladada por Castro al rey Juan Carlos.

Y en medio de los reproches políticos, un gesto distendido: Aznar, a iniciativa suya, intercambió su corbata de seda azul con la del líder cubano. Con una sonrisa y después de analizar la corbata anaranjada de Castro, Aznar le espetó: "Sales ganando con el cambio".

. Las relaciones con Cuba, asunto en el que el actual Gobierno español ha elevado claramente el tono de sus críticas, y la frustrada reunión con Castro dominaron la breve conferencia de prensa que concedió, Aznar. El presidente del Gobierno español negó que el sábado estuviera: concertada oficialmente una cita con Castro. Dijo que lo único que existió fue "la posibilidad de esa entrevista" y se mostró abierto a un encuentro privado con el presidente cubano.

"En las cenas y almuerzos de estas cumbres se sortean los puestos, y el sorteo ha sido curioso. El señor Castro va a estar a mi lado. A lo mejor se habla o a lo mejor simplemente se come", declaró antes del ágape.

EL texto de la discordia

"La legitimidad del sistema de partido único se acredita por el consenso mayoritario que respalda su actuación como fuerza política que representa los intereses vitales de la nación". Esta es una de la frases de la nota Verbal -como en lenguaje diplomático se denomina a todas las comunicaciones escritas- enviada por la embaja cubana en Madrid al Ministerio español de Exteriores días antes de comenzar la cumbre y que irritó a la diplomacia española.El documento aparte de defender el modelo cubano, como un "proyecto socialista propio, renovado, auténticamente popular y democrático" carga contra la oposición a la que descalifica en duros términos. "Son grupos de personas, muchas veces de composición familiar, que se dedican a recibir orientaciones de funcionarios norteamericanos y a dialogar con la prensa extranjera para hacer de la disidencia un negocio".

Este documento únicamente fue enviado al ministerio español y su aparición en la cumbre iberoamericana sorprendió a la diplomacia cubana.

"La democracia" prosigue el documento, "no se acredita sólo mediante ilusiones de mecanismos formales para avalar una supuesta representatividad, mucho más cuando puede propiciar viciadas prácticas, como el clientelismo, el fraude y el incumplimiento de los compromisos electorales".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 10 de noviembre de 1996.

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