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Reportaje:

Riesgos de evitar la quimioterapia

Puede que en 10 años se demuestre que un gen p53 intacto es crucial para prolongar la supervivencia de las pacientes de cáncer de mama, y que las mutaciones en ese gen hacen por completo inútil los segundos intentos de tratamiento con quimioterapia. Pero en el momento actual las evidencias son tan equívocas que plantean un riesgo para los pacientes deseosos de evitar los efectos secundarios de la quimioterapia. Los problemas son de tres tipos.En primer lugar, todavía no existe una prueba de diagnóstico comercial estándar para averiguar la situación de los genes p53 de un tumor. El método tradicional, consistente en la tinción con un colorante específico para el producto p53, resulta útil para detectar los grandes excesos de esa proteína que tienden a acumularse en células cuyo gen p53 ha sufrido una mutación. Sin embargo, los investigadores advierten que este método puede producir tanto falsos positivos como falsos negativos.

Hay un método mejor basado en la secuenciación de genes; los investigadores noruegos lo emplearon para leer las letras del código genético que compone el gen p53 y comprobar de este modo si había errores. Este método es más preciso que el de la tinción, pero también deja mucho que desear. El peor problema es que supone demasiado trabajo secuenciar el código genético del p53 de todas las células que componen un tumor. Sería muy fácil pasar por alto alguna célula con el p53 alterado entre un gran número de compañeras con el gen normal.

Por último, incluso aunque resulte posible en breve determinar inequívocamente que las células de un tumor han perdido su gen p53, los médicos no cuentan actualmente con un tratamiento alternativo mejor que repetir la quimioterapia.

Puede que algunos fármacos ya disponibles sean capaces de superar o evitar la resistencia basada en mutaciones del p53. Desgraciadamente, los primeros datos sobre la capacidad en ese sentido de la mayoría de los fármacos son poco fiables, porque el p53 se detectó empleando la prueba de tinción, no la de secuenciación. Harán falta años de estudios meticulosos antes de que exista una base científica para recomendar un tratamiento y no otro.

Entretanto, el mejor consejo para los enfermos de cáncer preocupados por la situación del p53 de su tumor es someterse a los tratamientos anticancerígenos habituales, por muy desagradables que resulten. En caso contrario, los pacientes armados con información genética corren el riesgo de quitarles a sus médicos las armas más eficaces para luchar contra su enfermedad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de octubre de 1996