España rechaza la revisión a la baja de los criterios de convergencia, según el secretario de Estado para la UE

El secretario de Estado para la Unión Europea, Ramón de Miguel, afirmó que, cumplir con los criterios de Maastricht no es una tarea fácil, pero sí asumible si se cuenta con el respaldo de todos los españoles, y rechazó la posibilidad de revisarlos a la baja, idea que fue lanzada hace días por varios economistas del equipo de Gobierno alemán y por el vicepresidente italiano.De Miguel recordó que dichos criterios fueron discutidos y reflexionados durante varios meses por parte de los ministros de Economía de los Estados miembros y añadió que España no tiene más problemas que el resto de sus socios comunitarios para clasificarse para la primera fase de la Unión Monetaria Europea, prevista para el 1 de enero de 1999, pero tampoco menos".

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En cuanto al resto de países de la Unión Europea, de Miguel expresó su convencimiento de que también ellos pueden asumir los criterios de convergencia y de que al menos cinco Estados comunitarios, entre ellos España, podrá cumplir con los requisitos mínimos para formar parte de la moneda única en el plazo inicialmente previsto.Por otra parte, manifestó que en los últimos años en España se han hecho cosas loables por el país, como fue la adhesión a la entonces CEE, pero que "podían haberse hecho mejor, ya que se ha perdido una gran oportunidad por no haber aprovechado suficientemente la bonanza económica de finales de los años 80 para constituir una reserva sólida que permita afrontar los retos del futuro con mayor tranquilidad".

Agregó en este sentido que en años pasados se ha abusado del gasto público, lo que ha producido "tiranteces" dentro de la economía y ha puesto al país "en una situación en la que estamos realmente por debajo de los criterios de convergencia porque el déficit presupuestario y la deuda pública son excesivamente altos".

Asimismo, destacó que el Gobierno ha adoptado la actitud correcta al condicionar todas las cuestiones a la recuperación económica, ya que "una vez la economía está saneada todo lo demás viene por añadidura", y que hacer el esfuerzo necesario para contener el gasto público, la deuda y la inflación, "no hace sino asegurar la prosperidad del futuro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 01 de septiembre de 1996.

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