Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La destitución de Cavallo no alterará el plan de ajuste argentino

Buenos Aires

, El presidente argentino, Carlos Menem, afronta el desafío de tranquilizar a los mercados y lograr que el partido peronista cierre filas en apoyo a un mayor ajuste económico, tras la crisis que desembocó el viernes en el cambio de ministro de Economía. El reemplazo de Domingo Cavallo -principal arquitecto del plan económico neoliberal vigente- por el gobernador del Banco Central, Roque Fernández, ha recibido el inmediato apoyo de los círculos financieros y empresariales, a pesar de la pronunciada caída de la Bolsa por efecto de la noticia de la sustitución.La designación de Fernández asegura la continuidad del severo plan de ajuste vigente desde 1989, destacaron ayer los principales medios de comunicación argentinos. Menem ha enviado una "clara señal" a la opinión pública y a los mercados sobre la continuidad del modelo económico, en especial la paridad entre el peso y el dólar, según Clarín, el diario de mayor tirada nacional. El perfil de Fernández, un técnico de 49 años, sin militancia política y formación neoliberal, "apunta a consolidar las medidas de ajuste", añadió el períódico. Clarín destacó también que la crisis pone fin a una conflictiva relación entre el presidente y el hasta ahora ministro de Economía, que alteraba la estabilidad económica y amenazaba el poder del propio Menem. "Si el presidente decidió que era bueno que yo me fuera, seguramente tiene razón. (...) Ojalá sirva para demostrar la fortaleza de lo que hemos hecho en estos años", declaró ayer por la mañana a la salida de su casa Cavallo.

Para La Nación, la destitución de Cavallo es un "final anunciado" que no parece que vaya a afectar al plan de convertibilidad. El diario conservador opina que los actuales problemas económicos de Argentina -el índice de desempleo del 17% y el abultado deficít fiscal- desgastaron al destituido ministro. Según el periódico de izquierda Página 12, el Gobierno intentará ahora negociar con las tres principales centrales sindicales la desconvocatoria de una huelga general prevista para el próximo 8 de agosto en contra de las últimas medidas de ajuste destinadas a reducir el déficit fiscal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de julio de 1996