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Un nuevo descubrimiento permitirá el diagnóstico del cáncer de próstata

Una proteína actúa de sistema de alarma rápida de tumores agresivos

Un nuevo descubrimiento en un laboratorio de genética de la Universidad de Harvard (EE UU) puede resolver uno de los problemas más difíciles del diagnóstico clínico del cáncer: ¿cómo saber si un cáncer de próstata amenazará su vida?

En la comunidad médica de Estados Unidos hay un amplio consenso sobre la conveniencia de identificar a los hombres con cáncer de próstata en una fase temprana y tratarlos antes de que se extienda. Se esperaba que el análisis de sangre conocido como PSA (antígeno específico prostático), introducido en 1986, revolucionase el diagnóstico de cáncer de próstata, pero los resultados han sido decepcionantes. El PSA es un marcador que las células de la glándula prostática vierten en la sangre. Las células tumorales de la próstata segregan, más PSA que las células normales, así que la cantidad del antígeno se puede utilizar para determinar si existe cáncer.

Pero el PSA ha originado casi tantos problemas como ha resuelto. En muchos casos de cáncer detectados por el PSA, ni siquiera es necesaria la cirugía , porque el cáncer nunca se desarrollará lo suficiente para salir de la glándula prostática. Pero el PSA es incapaz de diferenciar entre los tumores que crecen lentamente y los que crecen rápidamente y matan.

Y lo que es peor, el examen de PSA no detecta muchos cánceres lo suficientemente pronto. En cuanto un médico descubre un PSA elevado o en aumento, el siguiente paso es llevar a cabo una serie de diferentes pruebas de diagnóstico para determinar si el nivel de PSA en la sangre procede de un cáncer: los habituales son los ultrasonidos, las exploraciones de tomografía por ordenador y la extracción de muestras de tejido prostático con una aguja, mediante un incómodo procedimiento no quirúrgico. Si hay un cáncer, los resultados de las pruebas permiten al médico descubrir si ha empezado ya a extenderse fuera, de la próstata.

Pruebas que fallan

Lo que hace que las pruebas habituales sean tan inadecuadas es que casi siempre fallan. En el 56% de las próstatas extirpadas quirúrgicamente a pacientes resulta que el tumor se ha extendido más de lo que el PSA y otras pruebas habían pronosticado. Es una cifra enorme ya que un tumor que ha atravesado la pared de la próstata sólo se puede tratar con una eficacia limitada.Aquí es donde entra el nuevo descubrimiento de un equipo de la Universidad de Harvard, que podría ayudar eventualmente a los médicos a distinguir entre tumores de crecimiento lento y sus réplicas agresivas. El equipo, dirigido por Philip Kantoff y Edward Giovannucci, identificó parte de una proteína que podría servir como sistema de alarma rápida para detectar tumores de próstata. agresivos. La proteína, conocida como andrógeno receptor (AR), transmite a la célula la señal de un conocido estimulante de los tumores de próstata: la testosterona. Además, el AR parece regular el flujo de testosterona a las células prostáticas. Como todas las proteínas, el AR está compuesto de aminoácidos y entre sus pliegues hay una cadena cuyos eslabones están hechos de un aminoácido llamado glutamina. El equipo de Harvard examinó esta sección del AR basado en el conocimiento de cómo varía la longitud de la cadena entre grupos raciales y también en cómo varía la incidencia de cáncer con metástasis entre estos grupos.

El equipo consideró que la gente con cadenas más cortas podría correr más riesgo. Y así se demostró. Cuanto más cortas eran las secuencias, más probable era que el cáncer matase al paciente. Por ejemplo, los hombres con cáncer de próstata cuyo AR tenía 19 glutaminas corrían más o menos dos veces y media más riesgo de que su cáncer se extendiese que aquéllos cuyo AR tenía 25 glutaminas. El primer grupo también corría el doble de riesgo de morir del cáncer.

Estudio aleatorio

Según Kantoff, se puede tardar años en. generalizar la utilización de un análisis de sangre basado en este descubrimiento. El obstáculo no es técnico, ya que su laboratorio ya es capaz de realizar varios cientos de pruebas de esta clase a la semana. Más bien, se tardará por lo menos dos o tres años en hacer un estudio aleatorio entre hombres a quienes se haya diagnosticado ahora cáncer de próstata y ver si se cumplen las predicciones. Kantoff subraya que, en ese caso, esa prueba se utilizaría al principio para estudiar a hombres que ya tengan un diagnóstico de cáncer de próstata. Después, quizá la prueba se podría empezar a utilizar para advertir a los hombres de que corren un riesgo elevado de cáncer de próstata agresivo incluso antes de que lo tengan.Entretanto, los médicos europeos elaboran un diagnóstico a partir de la prueba de PSA. Louis Denis (del AlIgemeen Ziekenhuis Middleheim, de Amberes) y Fritz Schroeder (del Hospital Universitario y Académico Erasmus, de Rotterdam) han iniciado una prueba prospectiva al azar que compara poblaciones estudiadas con no estudiadas de varios países europeos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de julio de 1996