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Un investigador afirma que Descartes no murió de pulmonía, sino envenenado

Los novelistas que se reúnen en la Semana Negra en Gijón tienen un buen tema: el filósofo francés René Descartes, de quien este año se cumplen 400 años de su nacimiento, no murió de pulmonía en 1650, como cuenta la versión oficial, sino envenenado con arsénico. El investigador alemán Eike Pies asegura haber encontrado en una carta la prueba del asesinato del filósofo creador de la duda metódica y así lo expone en un libro, aparecido en Alemania, bajo el título El asesinato de Descartes: Documentos. Indicios. Pruebas.Pies recuerda que el filósofo murió en Suecia, donde se encontraba en la corte de la reina Cristina, quien tuvo que renunciar al trono por sus intenciones de convertirse al catolicismo. Y explica que por casualidad encontró en la Universidad de Leiden, en Holanda, una carta del médico de la reina de Suecia a un colega en la que se relataban los síntomas presentados por el filósofo en el momento de su muerte: hemorragias estomacales y vómito negro. Estos no son síntomas de pulmonía, causa oficial de la muerte, sino de envenenamiento por arsénico.

Para corroborar esta afirmación, Pies arguye que la carta encontrada por él contiene una posdata en la que el médico remitente pide al destinatario que nunca permita que caiga en otras manos.

Pies aventura la hipótesis de que un monje agustino puede haber sido el autor del asesinato para impedir que Descartes ejerciese una influencia negativa sobre la reina, quien ya estaba encaminada hacia el catolicismo. El monje era capellán de la Embajada francesa en Suecia y tenía, al parecer, encomendada la misión de ganarse a la reina para la religión católica.

Se lamenta Pies de que las autoridades francesas se hayan negado hasta ahora a examinar los restos del filósofo para averiguar si contienen huellas de arsénico, veneno que no se elimina en muchos siglos. Pies comentó que no se sabe a ciencia cierta si los restos enterrados en París son los de Descartes, pero esto resultaría fácil de averiguar, porque existen retratos del filósofo en los últimos años de su vida. A partir de la calavera sería muy fácil reconstruir el retrato, comprobar si realmente es Descartes y, en este caso, buscar los restos del arsénico.

Científicos franceses rechazaron la hipótesis por "absurda y estúpida". El rumor de que Descartes había sido asesinado circula desde el siglo XVII. El profesor de la Sorbona Jean Marie Beyssade, encargado de la coordinación de los fastos con motivo del 400 aniversario del nacimiento de Descartes, cree que no es absolutamente seguro que el presunto cráneo del filósofo sea realmente el del autor de El discurso del método.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de julio de 1996