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De la Calle deja la Embajada en España para ejercer de vicepresidente en Colombia

El embajador de Colombia en España, Humberto de la Calle, renunció ayer a su cargo y regresará rápidamente a su país para asumir las funciones de vicepresidente. La renuncia "irrevocable" se conoció al mediodía (primeras horas de la noche en Madrid) y fue aceptada por el presidente Ernesto Samper de inmediato. La decisión de De la Calle causó sorpresa pues él mismo recientemente había asegurado que no dejaría la representación diplomática en Madrid antes de septiembre.

En su carta De la Calle afirma que su decisión obedece a su interés por colaborar a solucionar los problemas del país. Para muchos su regreso puede ahondar aún más la profunda crisis del partido de gobierno dividido desde el comienzo de este conflicto entre samperistas -partidarios de un Gobierno social- y gaviristas (seguidores del ex presidente César Gaviria) -grupo al que pertenece el vicepresidente, señalados como duros neoliberales- Varios parlamentarios liberales samperistas insinuaron el pasado lunes que sólo la renuncia de De la Calle como vicepresidente podría facilitar también la salida de Samper.

Las diferencias entre el presidente y el vicepresidente se agudizaron a raíz del comunicado que expidió De la Calle tras la decisión de Estados Unidos de cancelar el visado a Samper. De inmediato, el ministro de Gobierno, Horacio Serpa, calificó de "indignante" la posición del vicepresidente y lo acusó de estar más del lado de Washington que del Gobierno. Lo atacó también por haberse pronunciado antes de conocerse la respuesta oficial de Samper. La declaración más polémica de De la Calle fue el considerar que influyó en la retirada del visado la falta de credibilidad del fallo de la Cámara que absolvió al presidente de los cargos por ingreso de dinero del narcotráfico en su campaña.

Ambigüedad

Pero no sólo dirigentes samperistas comparten la opinión de que las posiciones del vicepresidente no denotan ningún grado de compromiso con el Gobierno. Acérrimos antisamperistas critican la ambigüedad que ha marcado su actitud a lo largo de esta crisis. Muchos, sin embargo, ven en De la Calle la posibilidad menos traumática pata sacar al país del caos en que lo ha sumido el actual narcoescándalo.Por su parte, el Gobierno desmintió ayer que el grupo Santo Domingo -el más poderoso del país y uno de los principales soportes de la actual Administración- le hubiera retirado su apoyo. "No hubo ninguna ruptura, ni intento de ruptura, ni discusión sobre una eventual ruptura", dijo el portavoz oficial después de un almuerzo privado de Samper con Augusto López, representante del conglomerado económico.

El diario El Tiempo asegura que López no fue a "solicitarle la renuncia a Samper ni a brindarle apoyo". Según esta misma fuente, el diálogo de más de hora y media fue "franco y descarnado"; se habló de la grave situación por la que atraviesa el país y se exploraron soluciones.

Por la noche, el presidente aprovechó su rutinaria intervención de los lunes por televisión para insistir en que se quedará hasta el fin de su mandato: "He aceptado llevar esta cruz hasta el final", afirmó.

Se refirió así a la suspensión de su visado norteamericano: "Esta decisión forma parte de una nueva política exterior que en los últimos días prohibió también en desarrollo de la ley Helms-Burton, la entrada a ese país de empresarios canadienses". Samper afirmó que se equivocaron quienes pensaron aislarlo con esa medida. "Nunca antes había sentido tanta solidaridad de los colombianos, de mis colaboradores y de la comunidad internacional".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de julio de 1996

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