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Marsillach: "Me siento traicionado, ha prevalecido el deseo de venganza"

"Me siento traicionado; entre el deseo visceral de vengarse de mí o la preocupación por el futuro de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, ha prevalecido el deseó de venganza y revanchismo, me parece una reacción tribal", afirma Adolfo Marsillach. El pacto al que había llegado con los responsables del INAEM se ha roto. Marsillach fue ayer a Cultura para asistir a una rueda de prensa en la que se daría a conocer quién le sucedería con su equipo y línea de trabajo. Minutos antes se le comunicó que la ministra había pospuesto esa noticia. Marsillach se fue. Mientras, Tomás Marco, director del INAEM, afirmaba que Marsillach le había llamado y le había dicho que se iba a Jávea a descansar.

Marco convocó ayer su primera rueda de prensa desde que accedió al cargo, para dar a conocer los nuevos nombramientos y proyectos del INAEM. Se esperaba que también se dijera que Marsillach había declinado continuar en la CNTC, hasta junio de 1997, tal y como se le había ofrecido, pero que se había llegado con él al acuerdo de nombrar un sucesor que mantuviera su equipo y el espíritu de la compañía. Marsillach y su sucesor, Luciano García Lorenzo, también iban a comparecer. Marco, sin embargo, afirmó que Marsillach le había llamado por teléfono: "Me ha dicho que no vendría porque no había ninguna novedad y prefería, marcharse a descansar a Jávea". La realidad es que Marsillach acababa de tener una reunión con Marco en presencia de García Lorenzo y Eduardo Galán, subdirector de teatro."Marco y Galán nos comunicaron que la ministra era partidaria de no dar el nombre de mi sucesor ahora, porque yo termino el 31 de diciembre y habría tiempo de anunciarlo". Según Marsíllach al propio Marco esta decisión le parecía un error. "Galán y Marco estaban de acuerdo conmigo y se pactó decir las cosas como son", señala Marsillach. "Mi estupor es que no se haya dicho la verdad, he estado allí, no he llamado, ni me he ido a Jávea..., me siento traicionado y yo estoy jugando muy limpio limpio ", puntualizó.

"La conclusión que saco y puede sacar cualquier persona es que detrás de eso hay el deseo de tomarse un tiempo para reflexionar la posibilidad de hacer otro nombramiento que a Aguirre le parezca mejor", a lo que añade Marsillach: "Marco dice que Esperanza Aguirre cree mejor no decirlo y mientras convencerme para que continúe... Agradezco, sin ironía, esas palabras de la ministra, pero no me las creo".

Marsillach comenta que se pactó, por escrito, que su sucesor se comprometía a continuar las líneas maestras de la compañía y mantener el equipo de colaboradores: "Me pareció una salida razonable", dice. Por otra parte no ve sentido a continuar hasta junio de 1997 ya que la mecánica de la compañía hace que ésta siempre estrene en julio en Almagro.

"Hay una impaciencia por conseguir que me vaya y un deseo, por otra parte lógico, de que mi marcha no se convierta en nada escandaloso", añade, "pero creo que el señor Cortés [secretario de Estado de Cultura], desde que dije lo de que no aguantaría un minuto con ellos, está mirando el reloj para ver lo que dura un minuto; le quiero decir que el minuto era una metáfora y confío que sepa lo que es eso, he ido retrasando mi salida porque quería preservar a mis colaboradores, a mi equipo y el espíritu di! la compañía y ahora es cuando considero que se ha cumplido el minuto".

Respecto al Centro Dramático Nacional, que dirigirá Juan Carlos Pérez de la Fuente, Marsillach dice: "No tengo nada contra el nuevo director, creo que hay que darle un tiempo para ver las decisiones que toma, pero lamento profundamente la salida, y la forma en que se produce esa salida, de mis compañeros del CDN y siento mi destino unido al de ellos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de junio de 1996